(18 de julio, 2016. Revolución TRESPUNTOCERO).- Héctor Astudillo, gobernador de Guerrero, aseguró que los turistas nacionales y extranjeros que arriben a dicha entidad, pueden sentirse tranquilos y seguros en los balnearios de Ixtapa y Acapulco, porque la violencia que se vive es focalizada entre grupos del narcotráfico por la disputa de “la plaza”, por lo que la mayoría de las personas asesinadas “no son turistas, ni famosos”.
“Hay presencia y una lucha de bandas delincuenciales y las bandas delincuenciales no traen conflicto con el turismo traen conflicto entre ellos. Por eso ustedes observan que la mayoría de las bajas de los asesinatos dolosos recaen en muchas personas que no son, diríamos, personas que se conozca que andaban de turistas o personas que sencillamente sean muy conocidas”, afirmó el mandatario.
El Ejecutivo estatal hizo estas declaraciones en el marco de una “conferencia magistral” organizada por Grupo Autofin, en un hotel ubicado en la zona Diamante del puerto en el que participaron políticos locales –que pagaron entre 2 mil 500 y 8 mil pesos por escucharlo- que para su gobierno es imposible garantizar que no existan crímenes, por lo que se ha enfocado en reducir el número de homicidios dolosos que a la fecha suman más de mil 500.
“Hablar de que en Guerrero no va a haber personas fallecidas por homicidios dolosos, que no va a haber ninguno, sería, si les digo que no va a haber eso, no me lo van a creer. Yo lo que creo es que el índice tenemos que bajar de manera urgente, no puede seguir el índice tan alto”, atinó a decir el político.
Las conferencias están pensadas para acercar a “personalidades” y empresarios con el objetivo de fortalecer la relación de negocios y abrir un “espacio a la reflexión”, según la publicidad del evento titulado “Era Familiar Princes 2016” que además publicita la participación de expresidentes y secretarios del gobierno federal.
En marzo pasado, el semanario Proceso publicó un reportaje titulado “Inversión millonaria en territorios del narco” en el que sostiene que el diagnóstico del gobierno de Astudillo, culpa de la violencia en Guerrero a administraciones anteriores y a la ineficacia de la estrategia federal.


