En una barranca de Contla, Tlaxcala, ubican el sacrificio de cinco perros, los cuales estaban colgados en serie, en los árboles de la zona; se presume que fueron utilizados para un ritual, esto porque la sangre de los animales fue esparcida en los texcales, mejor conocidos como muros de tepetate.
Dicha información fue dada a conocer por alumnos de la Facultad de Diseño, Arte y Arquitectura, de la Universidad Autónoma de Tlaxcala (UAT), quienes acudieron al barranco ubicado en la comunidad de Santa María Tlacatecpa, con propósito de realizar una expedición en busca de materiales naturales, que les servirían para crear una escultura.
“Estábamos en la barranca y notamos que olía a putrefacción, de repente nos dimos cuenta que en la parte alta, en los árboles, estaban colgados unos perros, parece que los sacrificaron”, dijo Melisa, estudiante de la UAT.
Según información de Reforma, se trata de una barranca solitaria la cual se oculta entre terrenos de cultivo de maíz, la cual también ha sido usada como basurero y depósito de neumáticos.
Cada sabueso colgado, mantiene una distancia de 15 metros con el otro, y se encuentran a una altura de por lo menos 30 metros. Se señala que quienes los sacrificaron, que extrajeron las viseras que ya se encuentran en estado de descomposición.
En el lugar donde se esparció la sangre, también se encontró una mezcla con cabellos humanos de color negro y canoso, aparentemente de mujer, por su longitud. “Parece como si hubieran hecho un ritual”, expuso la estudiante.
Los vecinos de Tlacaltecpa, en Contla, se mostraron ante el hallazgo a pesar de que, según ellos, algunos habitantes se dedican a la brujería, pero es la primera vez que saben de un sacrificio de animales.
Dicho ritual se realizó a algunos kilómetros del Centro de Salud comunitario, pero uno de los vigilantes aseguró no haber escuchado o notado nada extraño durante su horario de trabajo.
“Yo no vi nada raro, aquí la gente sube y baja porque va a sembrar, también hay muchas barrancas que son lugares muy solitos que cualquiera puede ir y hacer cualquier cosa ahí, pero de los perros muertos no se había escuchado nada”, mencionó.


