Durante el foro Víctimas, academia, sociedad civil y Estado ante la desaparición forzada, realizado en Ciudad Juárez, Chihuahua, Carlos Beristain, uno de los miembros del GIEI, mencionó que “a pesar que los involucrados en la indagatoria por la desaparición de 43 normalistas de Ayotzinapa ‘perdieron’ pruebas y trataron de cerrar el expediente, existen elementos suficientes para aclarar el caso”.
Mencionó que, “en los dos informes que presentaron se abren líneas de investigación para aclarar la desaparición de los 43, aparte de la hipótesis de si se trató de un operativo contrainsurgente, confusión o de que los jóvenes estaban boicoteando el informe del DIF de Iguala y del (entonces) edil (José Luis Abarca), como manejan las autoridades en sus indagatorias’’.
Además dijo que, “las familias de las víctimas han evitado que el caso se olvide, como pretenden las autoridades”. Asimismo consideró que la intervención de los expertos independientes “permitió que se aceptara que en el caso de los 43 estudiantes hubo desaparición forzada, por la presencia de autoridades policiacas de los tres niveles de gobierno.
También, que se conociera que la llamada verdad histórica estaba basada en declaraciones sin evaluar, quitar la acusación contra los estudiantes de que estaban infiltrados por el crimen organizado y evitaron que cerraran el caso con las historias que construyeron’’.
Sostuvo que, “el GIEI solicitó las declaraciones de los choferes de los camiones donde viajaban los 43, y que se reconociera la existencia de un quinto camión que no estaba en la indagatoria inicial”.
Además dijo que ‘‘los militares son clave para aclarar estos hechos, ya que dos elementos de inteligencia estuvieron en los lugares donde tuvieron a los estudiantes antes de desaparecerlos para preguntar por una moto, no por los jóvenes’’.


