spot_img

Con su guerra contra el narco, Calderón quiso ser Jack Bauer (VÍDEO)

- Anuncio -

Por: Carlos Bauer

Twitter: @CarlosBauer3_0

A partir de los cables diplomáticos sobre México revelados por Wikileaks en 2010 y de entrevistas e investigaciones propias, el periodista mexicano -radicado en Estados Unidos- Wilbert Torre reconstruye las motivaciones que llevaron al ex presidente Felipe Calderón a emprender la guerra contra el narco y a sostenerla a pesar de las contundentes evidencias de fracaso. En su libro Narcoleaks, Torre expone cómo se diseñó la Iniciativa Mérida en medio de una absoluta opacidad. Destaca la cesión de soberanía por parte de México que el gobierno de Estados Unidos había buscado desde los años setenta pero no había obtenido ni del primer presidente panista, Vicente Fox, abierto admirador de ese país.

En una declaración que desnuda la mentalidad de quien hizo campaña bajo el lema “Presidente del empleo”, Felipe Calderón dijo al entonces presidente de Estados Unidos, George W. Bush, que él necesitaba todos los “juguetes” con que el agente de la serie estadounidense 24 asesinaba, torturaba e intervenía ilegalmente en cualquier punto del globo en nombre de la seguridad nacional. Aunque esto, dicho por un jefe de Estado, podría sonar escandaloso, Calderón no intentó ocultarlo, al contrario, se ufanó sonriente de ello en una entrevista televisiva: “yo necesito la tecnología que ustedes tienen para hacer mi tarea. ¿Cómo qué? Bueno, -le dije-, ¿has visto el programa de televisión de 24 horas de Jack Bauer?, bueno, ‘I want all the toys’, le dije, yo quiero todos los juguetes esos.”

Narcoleaks, presentado a principios de marzo en la Feria del Libro del Palacio de Minería, explica la guerra al narcotráfico como una conjunción pero también un contrapunteo entre la personalidad, la necesidad de legitimación política y las obsesiones de Felipe Calderón, por una parte; y las presiones e intereses del gobierno estadounidense, por el otro.

Respecto al primer factor, Alfredo Corchado ilustra la personalidad de Calderón relatando una anécdota descrita en el libro: “Vemos a través de Wilbert a un hombre solitario, jetón, tan rencoroso que se negó a admitir a la novia del embajador [estadounidense Carlos Pascual] porque era la ex esposa de uno de los amigos más cercanos de Calderón. La relación era tan mala y tan perversa y personal, que Pascual después tuvo que renunciar”. Del factor estadounidense, el propio Torre declara en su blog: “Yo no tengo ninguna duda de que fue una decisión absolutamente influenciada, apoyada y compartida por Estados Unidos. […] el libro cuenta cómo en plena campaña por la presidencia el embajador Garza se reunía con los tres candidatos y la manera en la que altos funcionarios de la embajada preguntaban a los jefes de los partidos y a influyentes periodistas si creían que había llegado el tiempo de lanzar una versión mexicana del Plan Colombia”.

AsEk9EjCEAAarOR-f1
- Anuncio -spot_img

MÁS RECIENTE

NO DEJES DE LEER