Mientras que el feminismo ha sido benéfico para algunas mujeres profesionistas, otras mujeres han sido dejadas detrás. Muchos de los progresos para las mujeres de clase social elevada, han enmascarado la desigualdad que prevalece para aquellas menos favorecidas socialmente. Países de primer mundo, como Gran Bretaña, no se escapan de estas problemáticas.
De acuerdo con The Guardian, el feminismo le ha fallado a las mujeres de la clase trabajadora al enfocar sus esfuerzos en la igualdad de género en roles de clases privilegiadas. De acuerdo con un estudio del Instituto de Investigaciones en Políticas Públicas (IPPR por sus siglas en inglés), la diferencia salarial entre mujeres profesionistas y aquellas sin estudios, es significativamente mayor que en el caso de los hombres ingleses.
Según el estudio, la diferencia de salario entre personas con estudios y aquellas sin ellos, es 4.4 veces mayor en el caso de las mujeres con respecto a los hombres (198 por ciento de diferencia en el caso femenino y 45 por ciento en el caso masculino).
La cultura laboral más allá de los puestos directivos en grandes empresas, sigue sin proporcionar oportunidades para el progreso femenil, de acuerdo con Dalia Ben-Galim, directora asociada del IPPR.
El género sigue siendo una variable importante para la determinación salarial. Sin embargo, al conjugarse con otras variables como la clase social, educación y experiencia profesional, resulta muy complicado progresar laboralmente para aquellas personas con más limitaciones, pues no se ofrecen oportunidades de crecimiento.
La maternidad es también un punto clave para el desarrollo profesional de las mujeres. Las mujeres que tienen hijos a temprana edad tienen más dificultades para ganar más, con respecto a las mujeres que deciden embarazarse a mayor edad, indicó el estudio.
En el caso de los hombres, sucede lo opuesto cuando deciden ser padres, ya su salario tiende a incrementarse cuando son padres, o incluso, pueden recibir “bonos de paternidad”. Los hombres que no tienen hijos suelen ganar menos, ya que de alguna forma prevalece la imagen de “hombre proveedor”, y se implica que un hombre sin hijos, tiene menos gastos.
La ausencia de trabajos de medio tiempo bien remunerados y de sistemas graduales de reinserción laboral de mujeres que acaban de tener a sus hijos, complican mucho que las familias puedan mantener su nivel de vida, no se diga mejorarlo.
Ben-Galim agregó que es necesario derribar los estereotipos, que encadenan a las mujeres en situación vulnerable a permanecer en ella.
El estudio encontró que en Gran Bretaña, el 77 por ciento de las mujeres trabaja más en el hogar que sus esposos, a pesar de que ambos trabajen. Tan sólo en el 10 por ciento de los hogares, los quehaceres domésticos se distribuyen equitativamente.
Por otra parte, el reporte de IPPR encontró que en el país británico, hombres y mujeres tienden a casarse con personas de su misma clase social. Ha disminuido el índice de mujeres que se casan con hombres de una clase más elevada y se ha incrementado el matrimonio con varones de una clase menos favorecida que ellas.
El caso de México es aún más complejo, ya que muchas de las victorias para las mujeres que se viven en Inglaterra, no han llegado a nuestro país.


