El activista Efrén Cortés Chávez exigió el esclarecimiento del crimen de su sobrino Jorge Cortés Carmona, quien fue privado de su libertad y nueve días después encontraron su cuerpo en la región de Costa Chica, Guerrero.
Denunció que las autoridades ministeriales estatales han sido omisas al caso pues tuvieron conocimiento de las llamadas telefónicas que recibieron familiares de la víctima, pero “no hicieron nada” para comenzar a localizarlo y encontrarlo con vida.
Esto, dijo, aun y cuando los gobiernos estatal y federal cuentan con equipo de espionaje.
En este sentido, la Auditoria Superior de la Federación informó que la Fiscalía General estatal (FGE), adquirió de manera irregular un software de intercepción de llamadas conocido como El Perro; mientras que, en el caso federal, se conoce sobre la existencia del programa denominado Pegasus.
Jorge Cortés Carmona, de 24 años de edad, fue privado de su libertad el pasado 28 de octubre en la cabecera municipal de Cuajinicuilapa, en la región de la Costa Chica.
9 días después, se reportó el hallazgo de un cuerpo en una fosa clandestina ubicada rumbo al poblado de San Nicolás.
Los familiares de la víctima identificaron el cadáver por la ropa y señas particulares, y las autoridades ministeriales se encargaron de traslada el cuerpo al puerto de Acapulco para realizarle análisis de registro genético.
Por este motivo, Efrén Cortés, sobreviviente de la masacre de El Charco, registrada en 1998 en la zona indígena del municipio de Ayutla, en la región de la Costa Chica, consideró que el crimen de su sobrino “es de tipo político”.
Dijo que a pesar de que el asesinato del joven podría ser un mensaje para inhibir el activismo que el expreso político vinculado por el gobierno con la guerrilla, aún realiza en la entidad.
Respecto a las llamadas telefónicas que recibieron los padres de la víctima, Cortés dijo que las personas, sin identificarse, nunca exigieron dinero, como tampoco sus captores.


