A once días del homicidio múltiple de integrantes de la familia Valdez Chapa (cuatro mujeres y dos menores de edad) en una supuesta operación de agentes del mando único policiaco del estado, el pasado 30 de noviembre, un centenar de personas, entre vecinos y familiares, marcharon este lunes en el municipio de Temixco para exigir al gobernador Graco Ramírez “castigo a los policías que habrían participado en la matanza perpetrada en el poblado La Nopalera”.
“La marcha es para denunciar a los responsables de la Comisión Estatal de Seguridad, Alberto Capella Ibarra, y de la Fiscalía General del Estado, Javier Pérez Durón, porque no han puesto a disposición de la justicia a los agentes involucrados ni les han abierto proceso penal”, explicó Juan Aparicio Sotelo, dirigente de la colonia Lázaro Cárdenas, municipio de Cuernavaca, limítrofe con Temixco.
Además, los vecinos de ambas demarcaciones demandaron la salida del mando único policial por considerar que “actúan de la misma forma que los comandos del narcotráfico. Queremos a los que dispararon. Fuera el mando único de nuestra comunidad. Nos da miedo ese grupo policiaco. Que la presidenta municipal (Juana Ocampo Domínguez) dé la cara por su pueblo, que exija como autoridad para que haya justicia”, reclamó Aparicio Sotelo.
Asimismo, demandaron castigo a los responsables de las detenciones arbitrarias de José Manuel Gaspar y Juan Antonio N, “sacados de sus viviendas a punta de pistola y acusados de delitos contra la salud”.
Se dio a conocer que, “ambos fueron detenidos junto con cinco integrantes de la familia Valdez Chapa la madrugada del día 30, los dos primeros en la colonia Lázaro Cárdenas, de Cuernavaca, antes de la matanza, según declaraciones de Capella Ibarra, y los Valdez en Temixco, después de la incursión policiaca. Todos quedaron libres por la incosistencia de las imputaciones”.
La manifestación se inició cerca de las 11:30 horas en la calle Villa de las Flores, en Temixco, y finalizó una hora después en el palacio municipal, encabezado por Ocampo Domínguez, madre de la perredista Gisela Mota Ocampo, alcaldesa asesinada en su domicilio el 2 de enero de 2016 por un comando, un día después de rendir protesta como presidenta municipal.


