“No creemos que la negociación sirva todavía. Apenas ayer echaron bala en Pacanam, el problema no ha terminado”, dijo una mujer tzotzil en el refugio establecido en la cabecera del municipio de Chalchihuitán, en Chiapas. Aun cuando se ha reunido con organizaciones defensoras de derechos humanos, Velasco Coello sigue sin solucionar problemática.
La rodean, expectantes, otras mujeres y numerosos niños en una escena que se repite constantemente. Aunque empiezan a recibir alimentos, cobijas y juguetes por parte de la Cruz Roja Mexicana, las carencias son totales, informó La Jornada.
Despojados de sus casas y cultivos, perdieron pertenencias, robadas o quemadas por pobladores armados del vecino municipio de San Pedro Chenalhó que los obligaron a huir a balazos desde el 18 de octubre para refugiarse Chalchihuitán adentro, lejos de la franja territorial en disputa, una lucha que en dos meses ya cobró al menos once vidas, nueve de ellas por enfermedad y fragilidad extrema.


