spot_img

Meade continúa sonriendo rodeado de víboras; ha resultado un verdadero fanboy del priismo más rancio: León Krauze

- Anuncio -

León Krauze considera que el precandidato a la presidencia, José Antonio Meade, continúa sonriendo aun rodeado de víboras y que, a pesar de ser apartidista, “ha resultado un verdadero fanboy del priísmo más rancio.”

Esto, dice Krauze, luego de que en las semanas de precampaña Meade ha asegurado, entre otras cosas, “que México le debe mucho al PRI y que tiene mucho que agradecerle a Enrique Peña Nieto. Además, ha aprovechado cuanta oportunidad se le presenta para rodearse de figuras que encarnan precisamente el priísmo que Meade pregona no representar. Así es que lo hemos visto junto a Emilio Gamboa al anunciar la iniciativa anticorrupción o ensalzar a Manlio Fabio Beltrones en Sonora”.

Agrega que Meade sabe que las elecciones del 2018 serán de cambio, no de continuidad. Relata, en este sentido, que las cifras han demostrado que los votantes repudian al presidente en funciones y al partido que representa, el cual no se queda atrás: dos de cada tres mexicanos dicen que nunca votarían por el partido en el poder. “Meade está, pues, rodeado de lastres. Enfrentado con la inmensa y justificada impopularidad del presidente y el partido cuyo legado defiende.

“Meade podría seguir uno de dos caminos: abogar infructuosamente por la continuidad de un régimen caduco o hacer lo impensable y romper completamente con el PRI. Por ahora ha hecho lo primero, con consecuencias lamentables” – advierte Krauze.

Para el periodista, la incongruencia de Meade reside en la necesidad, puesto que él sabe que la tímida distancia que de pronto pretende mantener frente al priísmo encuentra su límite en la supuesta eficacia de la maquinaria del partido. “En otras palabras: sigue pensando que el PRI es capaz de llevar a las urnas un voto duro que, mediante artimañas diversas, terminará otorgándole un piso suficientemente sólido como para vencer a López Obrador.

Y si Meade supone que no puede realmente distanciarse ni mucho menos romper con el partido, “se equivoca: el voto duro en el 2018 no provendrá de la estructura priísta sino del voto anti-PRI, auténtico botín de la elección. Cada vez que Meade se permite una fotografía con un dinosaurio de larga cola, queda expuesto como una contradicción y pierde legitimidad como (improbable) opción de cambio y renovación, la verdadera narrativa de la elección de este año. No se puede pretender repudiar al diablo y pasearse con él en el infierno” – asegura Krauze.

Sin embargo, dice, Meade podría romper con el PRI, podría dar un discurso, “una suerte de sonoro gesto retórico que le ayudara a marcar distancias de los innegables y repugnantes vicios del partido que hoy lo ha, digamos, hecho suyo. Pero no sería suficiente”

Esto, argumenta, debido al enorme desprestigio del PRI, por lo que “Meade tendría que dejarse de lisonjas absurdas y resistir absolutamente cualquier tentación de rodearse de figuras del PRI”.

Al contrario de Peña Nieto, José Antonio Meade podría decir a los cuatro vientos que México no le debe nada al PRI, que la verdad es que el PRI es el que le debe todo al país.

“José Antonio Meade podría, en suma, ser el más improbable de los priístas: el que exhiba al monstruo en toda su deformidad, el que lo haga reventar desde dentro, creyendo en la renovación solo desde el final absoluto de lo anterior. Para eso, sin embargo, se necesita de una osadía inédita y, sobre todo, de la templanza suficiente como para saber que, tras el rompimiento, la furia del ogro puede ser fugaz y absoluta”.

Krauze considera que esta opción podría terminar para siempre con la carrera de José Antonio Meade, “pero intentar darle la estocada al PRI, mucho más moribundo de lo que el partido pretende aceptar, es la única opción genuinamente valiente, es lo que haría un verdadero ciudadano apartidista que sabe que lleva cargando la losa del desprestigio de un partido voraz, venenoso e indigno del México futuro” – asevera.

- Anuncio -spot_img

MÁS RECIENTE

NO DEJES DE LEER