EPN viene de una estirpe que ha mantenido el poder gracias a la violencia y las matanzas; Meade al trabajar en dos sexenios de muerte prefirió ver la sangre correr que poner en práctica la estrategia que ahora propone: Experto

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(28 de febrero, 2018. Revolución TRESPUNTOCERO).- Para resolver el problema de inseguridad en el país, especialistas en materia de seguridad afirmaron que el próximo presidente de México debe analizar diversos temas como la legalización de la mariguana, el control de armas y la creación, de nueva cuenta, de la Secretaría de Seguridad Pública federal.

Durante el segundo día de actividades del foro “La Seguridad Pública que a México le urge”, Ramón Pequeño García, ex titular de la División Científica, así como de la División de Inteligencia de la Policía Federal, sostuvo que “el tema de la seguridad debe estar alejado de la esfera política”.

Señaló que, para hacer frente a este tema también se requiere de voluntad política y asumir los costos de tomar decisiones. En tanto, el director del Observatorio Nacional Ciudadano, Francisco Rivas, manifestó que “además del control de armas, se debe continuar con el combate a las estructuras financieras de los grupos criminales”.

Por su parte, María Elena Morera, presidenta de la organización Causa en Común, reiteró que se debe abrogar la Ley de Seguridad Interior, ya que rompe el equilibrio democrático y subordina a las autoridades a las fuerzas armadas.

“Mientras se mantenga a los soldados y marinos en las calles, continuarán actuando en contra de la población asumiendo que la guerra es contra civiles. A simple vista pareciera eso una exageración pero las más de 234 mil 996 muertes violentas hasta octubre de 2017 -sumando ambos sexenios- respaldan esta aseveración.

No son todas responsabilidad de las fuerzas armadas, está claro pero tampoco esas cifras hablan de una estrategia funcional. Once años, al segundo debió darse la retirada pero hablamos de un político que buscaba legitimarse a la mala y castigar a los ciudadanos por ni siquiera juntar cierta cantidad de sufragios para disimular el fraude. Peña Nieto viene de una estirpe de hombres que han mantenido el poder gracias a la violencia, las matanzas, las torturas.

No hemos tenido gobiernos que se ocupen de la sociedad, del otro. Hemos tenido mandatarios que buscan triangular operaciones ilícitas mientras allá afuera la sangre corre. En ambos casos ganan. Por uno comienzan a obtener mucho más poder y dinero y por el otro acallar a las masas, a infundir miedo y al mismo tiempo combatir a los disidentes con la idea que si mueren es porque ‘eran delincuentes’ y eso gran parte de la sociedad ha decidido creérselo”, comenta a Revolución TRESPUNTOCERO, Alejandro González, especialista en temas de seguridad.

El entrevistado señala que ahora mismo de cara a las próximas elecciones presidenciales, los tres candidatos más sobresalientes han plateado ya sus estrategias de seguridad de llegar a la Presidencia. Al referirse a José Antonio Meade, señala que, “todo lo que propone es básicamente atacar a las redes de la delincuencia vía cuentas bancarias, incautación de bienes, puntos muy importantes que no podemos creer que -sabiendo la gravedad del hecho- al trabajar en dos sexenios de muerte prefirió callar, ver la sangre correr que poner en práctica dicha estrategia, podía hacerlo, tenía los elementos. Debió ser el artífice, en ese caso a mí no me puede convencer que lo hará si gana, no se puede confiar en alguien que no lo hizo antes”.

Ahora, señala el también especialista en estudios sobre violencia en Latinoamérica, tenemos a López Obrador, sin querer tomar partido por ninguno, ha negado desde el principio el uso de la fuerza pública. Compromiso de frenar a las fuerzas armadas, Meade no lo hace. Pero sobre todo habla de lo que muchos expertos en la materia vemos factible para un país destrozado, la refundación de Secretaría de Seguridad Pública.

Que agrupe a todo un cuerpo de protección de la ciudadanía, que no tenga relación directa con la Secretaría de Gobernación que, en los últimos sexenios se ha convertido en sinónimo de violencia, espionaje, sede de planeación de ataques. Como una CIA mexicana que solamente se dedica a proteger los tejes y manejes gubernamentales, con estrategias golpistas”.

Dicha Secretaría, añade, “debe ser una dependencia autónoma que el único objeto sea el de salvaguardar la seguridad interna de México, pero al mismo tiempo que tenga como misión proteger la integridad y los derechos humanos de los ciudadanos, que sí prevenga los delitos, no esperar a que estos se sigan desbordando.

Que los elementos encargados no tengan una mentalidad de guerra, como el Ejército y la Marina sí lo tienen. Que también tenga el cometido -y lo cumpla- de reformar a presidiarios y menores infractores, que se comience a rehabilitar el sistema penitenciario. Que no sean focos de las más brutales acciones de grupos como Los Zetas, ahí tenemos Coahuila; que sí haya un tratamiento a las problemáticas de seguridad en las calles, en las prisiones, en las escuelas, en los hogares. Se trata de sanar ese tejido social tan lacerado”.

González señala que otros temas como la mariguana y el control de armas, “serán bases importantes para reconstruir un país carcomido por la violencia y la inseguridad. El próximo presidente no debe dejarse cegar por sus ‘creencias’, ‘opiniones personales’ y dar paso a lo que le conviene al país, abrirse al debate y dar prioridad a las recomendaciones de especialistas, a las familias de víctimas, a los colectivos. Se va necesitar un presidente que no sea sordo, manipulable y mucho menos un impositivo sin argumentos”.

Sobre el tema, activistas han pedido reorientar el enfoque de la seguridad pública, para implementar acciones más eficaces basadas en una política de Estado. Durante el Foro Nacional “La seguridad pública que a México le urge”, coincidieron en que “se deben fortalecer integralmente las instituciones de seguridad y justicia, como premisa básica para que éstas funcionen”.

La activista María Elena Morera criticó que “cada cambio de gobierno implica deshacer el trabajo de quien se va y destrozar a las instituciones, en vez de apostar por una política de Estado.

Los mexicanos estamos hartos de ver que en cada sexenio, cuando mucho, o cada trienio, cambian los que llegan al gobierno y algunos pueden tener muy buenas idead, pero la gran mayoría son ocurrencias que en lugar de enderezar al país y seguir hacia un país mejor, nos vamos hacia uno peor”.

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