(01 de marzo, 2018. Revolución TRESPUNTOCERO).- “Hace unos días en las comunidades de Yoquivo y Aboreachi, que pertenecen al municipio de Batopilas, en Chihuahua un grupo de policías estatales llegaron a nuestras casas y con violencia y amenazándonos con sus armas comenzaron a atacarnos.
Lo que querían era entrar y lo lograron. Para después tirar todo lo que había. Rompieron todo lo que no era de valor. Los uniformados nos insultaban y amenazaban con sus armas teníamos miedo que nos asesinaran y solamente nos agazapamos. Iban viendo todo y si algo había de valor se lo llevaban. Decenas de casas fueron allanadas y robadas”, señala a Revolución TRESPUNTOCERO un habitante que prefirió mantenerse en el anonimato.
Dentro de las cosas robadas se encuentran accesorios de valor, aparatos electrónicos y herramientas para labrar la tierra y la construcción. “Ahora las autoridades dicen que denunciemos pero sí nosotros denunciamos dijimos todo lo que pasó y el miedo que nos pudieran hacer algo pero no hubo respuesta.
Nadie a venido a ver qué nos pasó, cómo estamos y si son seguras las comunidades porque si pasó una vez puede seguir sucediendo, aquí o en otros lugares. Ya saben cómo operar porque tienen armas y uno no tiene nada. Tienen la obligación de protegernos o a menos que sean cómplices, pero si están con nosotros aquí están las evidencias”.
Los hechos ocurrieron a plena luz del día, a las dos de la tarde, cuando una treintena de policías llegaron a toda velocidad, a decir por los habitantes, a las comunidades, donde además de penetrar en las casas y saquearlas, también irrumpieron en las oficinas pertenecientes al ejido y se llevaron 200 mil pesos en efectivo.
“Ese dinero correspondía a los trabajadores, se trataba de sus sueldos. A ellos también los amenazaron y gritonearon finalmente se quedaron con todo lo que quisieron y luego se fueron. Eso no es más que una cosa planeada, quienes hayan sido sabían dónde había dinero y también que podían hacer y deshacer en las casas”, señala el testigo.
Cabe destacar que de acuerdo a otras declaraciones dadas a conocer en medios, los trabajadores afectados de la casa ejidal señalaron que, “llegaron y amenazaban que si no los dejábamos entrar nos iban a sembrar bolsas de balas”. Ahí también fueron golpeados y las evidencias están en los moretones que les dejaron, se ha informado.
Dicha amenaza – de sembrar balas – se repitió en todos los sitios a los que intentaban negarles el acceso. Además, también se mencionó que se quedaron con todos los celulares y estuvieron atentos para que nadie se atreviera a tomar fotografías o grabarlos.
“Lo peor de todo es que hicieron todo eso como si fueran del narco y ya ni siquiera el narco ha aparecido y hecho esas cosas. Esos se meten con sus iguales pero estos robaron y ultrajaron a gente inocente, además muchos se quedaron sin poder trabajar porque se llevaron sus herramientas. Cobardes usaron sus armas para intimidar y su fuerza”, señala. De acuerdo a lo informado, las tiendas también fueron saqueadas, incluida Diconsa.
La población ahora teme que este hecho se vuelva a repetir y que no haya a dónde denunciar o qué hacer. “Muchos estamos pensando si debemos irnos, si pasó una vez volverán y pueden ser más violentos porque como se dio a conocer tal vez ahora sí nos maten. Yo no tengo confianza en que mi familia y yo nos quedemos ya no es seguro”.
Lo anterior se conoce en las mismas fechas que se habla de policías entregando a tres hombres italianos a cárteles, es decir sí se sabe e incluso en 2016 las autoridades aceptaron que en sus filas habían policías coludidos con delincuencia organizada, señala a Revolución TRESPUNTOCERO, el derechohumanista Andrés Álvarez.
“La delincuencia en Chihuahua no ha tenido pausa, ahora las policías están infectadas de elementos que son o tienen nexos con asesinos, ladrones, secuestradores. Se vive una ola de violencia interminable donde ahora también los que se encargan de la seguridad son los que saquean comunidades y hasta ejecutan en despoblado.
No existe control en las policías porque los altos mandos no solamente de la dependencia, sino de todo el aparato encargado de la seguridad y pareciera ser el gobierno estatal está solapando los crímenes, los atracos, la violencia donde ahora la ciudadanía son las víctimas de los uniformados. Al gobernador se le escucha hablando de combate a la corrupción del gobierno federal, qué bueno, pero y las muertes, los secuestros, la inseguridad esa que pase sin problema. Se trata de vidas y mientras esto no se investigue vamos a saber de muchas comunidades saqueadas, en otras hasta muertos como saldos”, señala.

