Amnistía Internacional considera que, “a pesar del Nuevo Sistema de Justicia Penal, la tortura continúa para que detenidos confiesen. Golpes, amenazas, asfixia y el abuso sexual son algunos de los actos de tortura en México”.
“No hay cuerpo de seguridad en este país que no empleé la tortura”, afirma Madeleine Penman, de Amnistía Internacional. Además señaló que, la tortura ocurre al momento de la detención, antes de presentar a la persona ante el Ministerio Público, como un método para que el detenido firme confesiones autoinculpatorias, de acuerdo con Reforma.
“Esperábamos que (el nuevo sistema de justicia) iba a erradicar la tortura, pero siguen existiendo estipulaciones en la legislación que hacen posible que las policías puedan hacer entrevistas a las personas arrestadas, que luego terminan teniendo calidad en los juicios”, afirma.
“Como a Marcelino Mejía, un indígena mixteco que luego de ser detenido en Pinotepa Nacional, Oaxaca, en mayo de 2009, le arrancaron una confesión por homicidio”, se mencionó.
“Le dan toques eléctricos en sus testículos, lo golpean, le dan de tomar al parecer alcohol como para ablandarlo, le echan agua en la boca, lo amenazan con hacerle daño a su familia, explica Gerardo Martínez, abogado defensor.
Marcelino fue sentenciado a 30 años de prisión por homicidio calificado. En la apelación la Sala Penal confirmó la sentencia, pero un Tribunal Colegiado le otorgó un amparo para que le practiquen estudios médicos y psicológicos conforme al Protocolo de Estambul.
“Si acreditamos la tortura, en automático la confesión de él se viene abajo porque se excluye de toda valoración”, dijo el abogado.
Añadió que a más de dos años, la sentencia no se ha podido cumplir “porque el Tribunal no tiene perito capacitado en la materia”.
En el mismo sentido que el Informe del Relator Especial sobre la tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes, en 2014, y el de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos en 2015, entre otros reportes, para Amnistía Internacional la falta de investigación de las denuncias de tortura es una de las causas que propician su repetición.
“No hay consecuencias por cometer esos actos, entonces se fomenta”, concluye Penman.


