La ex presidenta del CEN del Partido Revolucionario Institucional (PRI),, Dulce María Sauri Riancho,declaró que no hay destino ineludible que condene al PIR a irse al basurero de la historia “como quisieron nuestros adversarios desde hace una buena cantidad de años”.
“Cuando perdimos en el 2000, en última instancia fue ante nuestro enemigo histórico en el sentido ideológico, en el sentido político, que era Acción Nacional. No tuvimos ningún problema de identidad. Ahora, en el 2018, fue perder frente al espejo retrovisor”, sentencia.
Precisó que pese a que ambas son derrotas electorales, tanto en 2000 como la de este año, hay enormes diferencias, en el caso del 2000 se trato de un resultado que nadie, ni los que ganaron se esperaron.
“La derrota en la elección presidencial en este año, afectó hasta el último municipio”, dijo.
Y finalmente otra de las diferencias es que hace 18 años la estructura territorial de los gobiernos priistas era la dominante, mientras que ahora “entramos a la elección del 1 de julio sólo gobernando en 14 de las 32 entidades y salimos gobernando 12”.
“Es decir, por vez primera en toda la historia política moderna, es decir post revolucionaria, el PRI va a gobernar menos de la mitad de las entidades. Es un golpe muy severo, que la hace diferente” agregó.
En el año 2000 se perdió la elección presidencial, pero el PRI obtuvo la mayoría relativa de diputados y senadores, sin aliados y fueron 60, lo que actualmente Morena con aliados llega a la cifra de 56.
“Ser partido con mayoría relativa en el Poder Legislativo frente al Ejecutivo de otro partido, nos dio una dinámica diferente”, dice.
Actualmente señala , Sauri Riancho., el PRI es el tercer grupo parlamentario en Cámara de Diputados y en el Senado.
“El PRI lleva tres transformaciones. Cuando me dicen refundación me suena a transformación. Primero hay que ver qué quieres hacer, a dónde quieres ir y luego le pones calificativo y lo asumes a la profundidad que sea necesario para lograr tus objetivos y propósitos” destacó
Por lo que consideró que es necesario hacer un ejercicio autocrítico sin asignar culpas, sino comprender y asumir los procesos que los llevaron a esta condición, pues de lo contrario difícilmente van a construir hacia adelante.
“La derrota del 2000, la del 2006 fueron momentos dolorosos en su momento y su circunstancia. La del 2018, digamos es el descalabro más reciente” declaró.
Finalmente puntualizó que “Para mí, el reto más grande que tiene el PRI es ese: imaginar primero y luego construir su espacio en la vida política de México”


