Este domingo, Brasil se ha enfrentado a la segunda ronda electoral, han apostado por el candidato del (PSL), de perfil autoritario, neoliberal, que coquetea con el militarismo.
Jair Bolsonaro, que se ha erigido como ganador de la elecciones con el 56% de los votos frente al 44% obtenido por el izquierdista Fernando Haddad (PT), tras escrutarse el 92% de los votos.
La sociedad del gigante de Latinoamérica se encuentra polarizada en torno a estos resultados, la elección fue entre el intelectual y el radical. “Hoy es nuestra oportunidad para limpiar el país de la corrupción y volver a hacer a Brasil grande”, aseguraban los bolsonaristas horas antes de su triunfo.
Haddad es actualmente el representante de una sigla a la que le acompaña una estela de escándalos de corrupción, y con sus principal líder, Luiz Inácio Lula da Silva, en la cárcel.
Con un chaleco antibalas para protegerse y rodeado por un fuerte esquema de seguridad, que tuvo que reforzar tras ser apuñalado al inicio de campaña, el ultraderechista votó a las 9.15 de la mañana en un colegio de la zona oeste de Rio de Janeiro. El ex capitán del Ejército salió con los brazos en alto haciendo la señal de victoria para los seguidores que se amontonaban en los alrededores de una escuela que fue cercada con rejas para la ocasión.
Fernando Haddad llegó con su mujer a un colegio de la zona sur de Sao Paulo. Para evitar lo que sucedió en la votación de la primera vuelta electoral -cuando varios electores le abuchearon a su entrada- alrededor de doscientos afiliados del PT rodearon el centro y celebraron su llegada con rosas rojas y aplausos. “Vamos a luchar hasta el último minuto”, dijo el candidato del PT quien en la última semana consiguió acortar su distancia con su adversario del PSL.
Una multitud se había reunido desde varias horas antes de los anuncios frente a la casa del excapitán del Ejército para festejar una victoria ampliamente prevista por los sondeos.
Bolsonaro, de 63 años, un admirador de la dictadura militar (1964-1985) sucederá el 1º de enero al presidente conservador Michel Temer. Su campaña se basó en un rechazo visceral del Partido de los Trabajadores (PT) de Haddad y en promesas de mano dura contra la criminalidad y de lucha contra la corrupción.
Con información de El Mundo


