Joaquín Guzmán tenía “comprada” a la justicia mexicana. Su cártel otorgaba sobornos millonarios no sólo a la policía y militares, sino a la Procuraduría General de la República y hasta a la Interpol.
Esto fue revelado por un testigo clave en el juicio del narcotraficante. Se trata de Jesús Zambada, miembro del cártel de Sinaloa y hermano de Ismael Mayo Zambada.
Jesús “El Rey” reveló que controlaba la actividad de esta organización en la capital del país y tenía pagados desde elementos de la Policía Federal, estatal y municipal hasta miembros de la Interpol. Según lo sostuvo, en la Ciudad de México desembolsaba 300 mil dólares mensuales para los funcionarios para que le permitieran traficar la droga proveniente de Colombia y dirigida a Estados Unidos.
De encontrarse culpable, Joaquín Guzmán Loera podría ser acreedor a la pena máxima de cadena perpetua. Su defensa ha sostenido que los expresidentes Enrique Peña Nieto y Felipe Calderón fueron sobornados por El Mayo Zambada y que “el Chapo” sería sólo un chivo expiatorio en el caso.


