Este lunes, la presidenta Claudia Sheinbaum afirmó que durante la segunda ronda de revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) el Gobierno mexicano buscará alcanzar acuerdos de fondo. El objetivo principal es evitar que el mecanismo de evaluación se convierta en un proceso de negociación permanente que genere incertidumbre para el comercio y las inversiones en la región.
“Nuestro objetivo es que esta fase de revisión, que es el primer año, podamos llegar a acuerdos de tal manera que los siguientes años ya solo sea una revisión de que se cumple con lo que este año acordamos”, declaró la mandataria durante su conferencia de prensa matutina.
Asimismo, Sheinbaum enfatizó que “una revisión cada año […] no ayuda ni a Estados Unidos ni a Canadá ni a México”.
Las declaraciones de la presidenta se dan en la víspera de la reunión que sostendrán funcionarios mexicanos y estadounidenses este martes en la Ciudad de México, donde celebrarán una nueva ronda de conversaciones sobre el acuerdo comercial vigente desde julio de 2020 en sustitución del TLCAN.
Uno de los temas clave expuestos por la mandataria es la intención de Washington de endurecer las reglas de origen, lo que implica elevar el porcentaje de componentes fabricados dentro de Norteamérica para acceder a las preferencias arancelarias, además de priorizar la producción dentro del territorio estadounidense.
Al respecto, Sheinbaum señaló que México analiza la propuesta con cautela para proteger los intereses productivos del país:
“Ellos también quieren que esas reglas de origen digan que una parte muy importante se produce en Estados Unidos. Ahora hay unos esquemas que lo dicen en el tratado actual, pero también nosotros tenemos que cuidar la economía mexicana. No es nada más lo que ellos nos digan que debemos hacer”.
Reducción de aranceles como meta prioritaria
Asimismo, la presidenta sostuvo que uno de los objetivos centrales de la delegación mexicana en el diálogo bilateral será lograr la reducción de los aranceles estadounidenses aplicados al acero, al aluminio y a la industria automotriz al amparo de la Sección 232 de la legislación comercial de EEUU.
“Obviamente nosotros queremos una disminución de las tarifas o de los aranceles de lo que le llaman 232, que es el acero y los automóviles. Y en ese diálogo estamos viendo de qué manera podemos llegar a acuerdos”, indicó.
El actual proceso de evaluación periódica se desarrolla en un escenario complejo para los tres socios comerciales, marcado por discusiones en materia de políticas arancelarias, contenido regional, energía, cadenas de suministro e industria automotriz, elementos decisivos para el futuro de la integración económica del bloque norteamericano.









