Los patéticos expresidentes

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Durante las últimas semanas varios expresidentes han vuelto al ojo público de forma negativa, desde los panistas Vicente Fox Quesada y Felipe Calderón Hinojosa hasta el priísta Enrique Peña Nieto, quienes de diferentes maneras han vuelto a ser mediáticos pero de forma lamentable.

El caso más visible es el de Felipe Calderón, quien ha aprovechado el Twitter para posicionarse sobre cualquier acción del gobierno federal encabezado por Andrés Manuel López Obrador, e incluso ha sido señalado por su presunta responsabilidad en las manifestaciones de los policías federales que lo propusieron como su líder sindical.

Calderón de inmediato lo negó, pero la sospecha en torno a su nombre como el principal titiritero del movimiento rebelde de los policías federales se mantendrá, aunado a que en cualquier momento ha aprovechado para despotricar contra López Obrador en las redes sociales.

Sin embargo, su reaparición mediática no es casualidad, ya que busca a toda costa conformar su nuevo partido—México Libre–, luego de su salida del Partido Acción Nacional (PAN), pero la respuesta ciudadana no ha sido la esperada, pues está lejos de conseguir el apoyo suficiente para configurarse como organismo oficial ante el Instituto Nacional Electoral (INE) y sus aspiraciones de volver a la boleta electoral en 2021 parecen cada vez más lejanas.

Otro exmandatario federal que ha vuelto a la vida pública de forma lamentable es Vicente Fox, quien al igual que su sucesor en Los Pinos ha estado muy activo en las redes sociales para criticar al gobierno de López Obrador, pero sus cuestionamientos han sido risibles y contraproducentes, pues existe un estigma negativo ciudadano con respecto a su actuación en la presidencia de la República.

Además de las faltas de ortografía en sus publicaciones en redes sociales, el guanajuatense ha sido señalado por no haber pagado sus impuestos e incluso el Sistema de Administración Tributaria (SAT) reveló dichas irregularidades, por lo que la imagen nuevamente de Fox está por los suelos y está lejos de posicionarse como una figura real de la oposición.

En el caso de Peña Nieto, no ha estado activo en las redes sociales, pero sí en las revistas del corazón, pues a unos meses de haber dejado la presidencia de la República el mexiquense ha retomado notoriedad por su nueva relación sentimental tras su separación con Angélica Rivera, pese a que la Fiscalía General de la República (FGR) investiga a su ex titular de Petróleos Mexicanos (Pemex), Emilio Lozoya, por sus vínculos con Odebrecht, así como el ex gobernador de Veracruz, Javier Duarte, quien acusó a su gobierno de haber pactado su entrega en 2017 y recientemente fue detenido el abogado Javier Collado, quien lo divorció de Rivera.

El expresidente pasea tranquilamente por el mundo, después del halo de corrupción e impunidad que dejó en su paso por la presidencia, situación similar a la que sucede con Carlos Salinas de Gortari, otro de los exmandatarios más repudiados por los resultados de su gobierno.

Cada vez que Salinas reaparece en la escena pública es rápidamente repudiado por los ciudadanos, pero otro de los exmandatarios que ha estado con un bajo perfil es Ernesto Zedillo Ponce de León, quien ha decidido callar en los últimos años y pareciera que nadie se acuerda que fue el presidente que impulsó el Fobaproa que los mexicanos aún seguimos pagando.

México es uno de los pocos países en los que los expresidentes son repudiados por la mayoría de los ciudadanos, sin embargo, gozan de una impunidad que parece impedirles en algún momento pisar la cárcel.

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