El fin de semana pasado un grupo de jóvenes se manifestaba en contra del aumento de la tarifa del transporte público en Jalisco anunciado por el gobernador de esa entidad, Enrique Alfaro, quien envió a policías que por medio de la violencia reprimieron la movilización ciudadana, en un claro ejemplo de que la crítica civil no es tolerada en pleno siglo XXI.
Aunque los jóvenes no habían efectuado alguna manifestación violenta, los policías los detuvieron con violencia, por lo que de inmediato los ciudadanos en redes sociales comenzaron a difundir los videos y fotografías sobre el incidente acompañado del hashtag “AlfaroRepresor”, situación que fue contraproducente para el mandatario estatal, quien pretendía que ese conflicto no escalara a nivel nacional.
El gobernador emanado del Movimiento Ciudadano (MC) se escudó en el aumento de la tarifa del transporte público a una medida aprobada en los últimos meses del gobierno de su antecesor, el priísta Aristóteles Sandoval, por lo que supuestamente mejoraría el servicio de transporte público, sin embargo, dicha situación generó molestia en la ciudadanía.
Los jóvenes—principalmente quienes se trasladan a las escuelas o centros laborales—son los más afectados, pues tendrán que desembolsar más dinero para trasladarse a sus destinos y el transporte público no mejorará principalmente como ha sucedido en otras entidades del país.
Lamentablemente este tipo de situaciones no son las únicas ni las últimas, ya que en los estados los gobernadores no soportan la crítica ciudadana, ya que lo consideran como agresiones personales que frenan sus aspiraciones políticas, no obstante, forma parte del crecimiento democrático de un país que aspira a consolidarse en primera línea.
Los gobiernos estatales han tratado de controlar a la oposición y a la crítica, desde la censura a los medios de comunicación por medio de los convenios de publicidad, hasta la infiltración en los partidos políticos críticos, organizaciones civiles o académicos que disciernen de las medidas estatales.
Alfaro ha sido uno de los gobernadores más visibles en México en los últimos meses por cuestiones negativas, ya que pese a gobernar una de las entidades más importantes del país, los escándalos de irregularidades en su gestión han generado problemas consolidación con sus ciudadanos.
Afortunadamente las redes sociales han resultado ser el vehículo indispensable de denuncia para este tipo de casos y visibilizar la violación de derechos humanos que aún es latente en el país y de las cuales es necesario la atención para que éstas sean erradicadas.

