Este jueves se cumplen dos años de un sismo que nos recordó la fragilidad en la que convivimos, pero la fortaleza de la hermandad del pueblo mexicano que nuevamente volvió a demostrar su solidaridad para superar otra tragedia como la que se presentó hace 34 años.
Hace dos años todos recordaban el siniestro que había ocurrido 32 años atrás, pero por la tarde una vez que había concluido el simulacro en la Ciudad de México, una nueva sacudida fue acompañada de una alarma que atemorizaba a los capitalinos.
Para las personas de mayor edad, esa escena representaba un déjá vu, un recuerdo que algunos habían tratado de olvidar, mientras que para los jóvenes era como vivir una película de terror. Rápidamente como pudieron miles desalojaron los edificios, viviendas y oficinas de la Ciudad, pero otros no corrieron con la misma suerte y fueron sepultados por la corrupción de las instituciones capitalinas que permitieron la construcción de inmuebles que no cumplían con las normas.
Esta tragedia dejó un saldo fatal de 331 muertos, una cifra mucho menor de la que se presentó en 1985, cuando murieron más de 10 mil personas, sin embargo, nuevamente como sucedió en ese momento los mexicanos demostraron su solidaridad y la hermandad que nos une pese a diferencias políticas, religiosas, sociales, entre otras.
Ese día desaparecieron los colores partidarios, los niveles socioeconómicos, la discriminación, la intolerancia, la violencia, todos los mexicanos, codo a codo, apoyaron como pudieron a los damnificados, desde quienes acudieron a la escena del sitio para levantar escombros, hasta quienes dieron víveres o donaron partes de sus pertenencias.
En 1985 el pueblo mexicano se organizó ante un gobierno incompetente e inoperante como el encabezado por Miguel de la Madrid y en 2017 nuevamente un gobierno con las mismas características personificado por Enrique Peña Nieto no cumplió con las exigencias de los ciudadanos, y fueron los mexicanos que se unieron para atender el problema.
Lamentablemente la impunidad nuevamente ha estado presente, los responsables de la corrupción que permitió la construcción de inmuebles con fallas de estructura no han sido señalados y aunque sólo la dueña del Colegio Rebsámen ha sido vinculada a proceso, existen varios culpables que siguen en libertad por sus ambiciones que provocaron las muertes de inocentes.
México, dos veces sobreviviente, dos veces fortalecido, dos veces solidario, las diferencias que existen en cuestiones de ideología no deben ser elementos para recordar la grandeza de una nación que ha superado invasiones, intervenciones, corrupción de gobernantes, epidemias, sismos, y que sigue de pie.

