Valentina Pérez Botero / @Vpbotero3_0
Tiene un título nobiliario porque corona el glande del pene con una joya: se conoce como Príncipe Alberto a uno de los piercings genitales más populares entre los hombres. La perforación traspasa la uretra y sale abajo de la cabeza del pene. El aro de titanio, dicen los expertos, aumenta las sensaciones de placer.
Las perforaciones en los genitales masculinos pueden variar: en el nacimiento del pene, en la zona de vello púbico -puede ser muy placentero para la mujer si tiene contacto con el clítoris-, en el perineo -entre el ano y el pene-, o, incluso, aros sucesivos que descienden del glande hasta los testículos.
Aunque los genitales masculinos parecieran tener más área provista para las perforaciones, en las mujeres, las capas de recubrimiento aumentan las posibilidades: la medialuna de piel que recubre al clítoris puede albergar al Piercing Vertical de la Capa del Clítoris (Vertical Clitoral Hood Piercing o simplemente VCH) que ayuda a tener una estimulación constante y directa sobre la llave al orgasmo femenino.
Muchas de las otras perforaciones femeninas cumplen la intención primaria de convertir a la perforación en un auxiliar sexual o sólo, como cualquier otro piercing corporal, funcionan como adorno: se puede poner un arete –o muchos- en los labios menores y exteriores, todo depende del grosor y de la complexión propia de cada vagina.
La decisión de modificar e insertar un elemento adicional en los genitales tiene la particularidad de que necesita de profesionales en la materia, una mala perforación pone en riesgo el placer y los genitales en su conjunto.


