El avión presidencial indeseado

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En los últimos días el tema del avión presidencial ha vuelto a cobrar relevancia en la opinión pública, debido a que aún no se ha vendido, pues se trata de una unidad valuada en 130 millones de dólares, cifra que es inalcanzable para la mayoría de los posibles compradores, pero que el gobierno de México no ha desistido de su intención de venderlo.

Incluso la semana pasada el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, confirmó que contemplaban diferentes posibilidades para vender el avión presidencial, entre ellas la rifa en la Lotería Nacional con la venta de seis millones de boletos con un valor de 500 pesos cada uno, lo que generó una ola de memes y que de inmediato miles de personas manifestaron su interés en participar.

La aeronave que fue comprada en el gobierno de Felipe Calderón y fue utilizada en sus constantes viajes por el extranjero por Enrique Peña Nieto representa un lujo desmedido para un país envuelto en la pobreza, en la desigualdad y en la falta de oportunidades, por lo que es una grosería para millones de mexicanos que perciben ingresos mínimos o que carecen de carreteras dignas para trasladarse a distintos puntos en el interior de la nación.

Mientras que Calderón endeudó al erario y Peña Nieto viajó con lujos con su familia y amigos con el avión presidencial, millones de personas no tienen carreteras ni siquiera pavimentadas para dirigirse a sus sitios de trabajo, los hospitales carecen de medicamento y personal médico y muchos tienen que esperar semanas a recibir una consulta médica, y las escuelas carecen de aulas y equipo didáctico, esa realidad que los anteriores presidentes olvidaron está presente en el país.

Un país con tantas desigualdades, con tantas carencias, el avión presidencial representa un insulto a los mexicanos y es por ello que es imperativo la venta de esta unidad, que en caso de no encontrar un comprador, podría ocuparse para fines específicos de atención social, es decir, favorecer a los estudiantes, deportistas, artistas, académicos y personas de la sociedad civil que representen a México en alguna actividad internacional.

Aunque el presidente López Obrador viaja por las carreteras para conocer la realidad de las vialidades en el interior del país, algunos gobernadores—en su mayoría—siguen trasladándose por helicópteros a distintos espacios recordando los mejores momentos del priismo, y dejando a la deriva las principales necesidades de la población más marginada.

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