Esta semana el Senado de Estados Unidos exculpó de cualquier acusación al presidente de esa nación, Donald Trump, en el juicio político que encabezó la Cámara de Representantes, conformada en su mayoría por demócratas, lo que se interpreta como una victoria política que le permitirá al mandatario poder reelegirse en noviembre de este año.
Desde que los demócratas impulsaron el juicio político contra Trump en la Cámara de Representantes, todos los analistas políticos sabían que no prosperaría, ya que el Senado—encabezado en su mayoría por los republicanos—defendería al mandatario de ese partido y por ello desecharía todas las acusaciones, por lo que incluso catapultaría su imagen.
Desde que Trump anunció sus intenciones de reelegirse en la presidencia de Estados Unidos comenzó a efectuar acciones que mejorarían la percepción de su imagen con respecto a los votantes, como la intervención militar en Irán a principios de este año, lo que generó dudas con relación a la respuesta de esa nación y que pudiese desencadenar un conflicto bélico de mayor escala.
Sin embargo, Trump había entablado diálogo abierto con sus homólogos de Rusia y China, con lo cual el ataque militar fue respaldado de forma implícita por esas naciones y por ello no hubo repercusiones mayores que le permitieron mejorar su imagen pública.
Aunado a esa situación, los demócratas aún no han definido a su candidato para la presidencia, por lo que existen dudas en torno a quién será el abanderado esa fuerza política para competir contra Trump, quien pese al rechazo que ha generado de una gran parte de la población, cuenta con el respaldo de su electorado clave en su victoria de 2016.
Trump también podría aprovechar en el proceso electoral recalcar la importancia del muro que anunció que construirían en la frontera con México, impidiendo el paso de los migrantes centroamericanos a esa nación, lo que visualiza grandes posibilidades de triunfo del empresario para que se mantenga otros cuatro años más en la Casa Blanca.
De esta manera, los espectáculos mediáticos que ha encabezado Trump con ese tono beligerante que busca para generar enemigos como en su momento lo fueron México, China y Corea del Norte, también le ha permitido construir seguidores que lo respaldan por las acciones que ha desarrollado.
El gobierno de México tendrá que ser muy hábil para lidiar otros cuatro años más con Trump, pues prácticamente será todo lo que resta de la presidencia de Andrés Manuel López Obrador, por lo que seguirá siendo una relación escabrosa que servirá como trampolín político para el empresario norteamericano.

