Armando Escobar G. / @Escarman
(31 de mayo, 2013).- El pasado 30 de abril se cumplieron dos años de la muerte de Ernesto Sabato. En aquel entonces la noticia de su muerte me tomó por sorpresa y, hoy, sin ninguna vergüenza, recuerdo las lágrimas que se me escaparon al releer, ese mismo día, El túnel, su primera novela. Sentí que las líneas se desplazaban ante mis ojos como aquella primera vez (por allá del año 2003), cuando la confusión parecía ser mi única certeza. Así de entrañable es Ernesto Sabato. Por eso, a dos años de distancia, pensé en tomar El túnel y comentarlo en este espacio, usando unas pocas líneas. Pero desistí en el instante que vi en mi librero, junto a esa novela, otro título del autor: La resistencia.
La resistencia comprende cinco cartas breves que el autor dedica a sus lectores –a cada uno de ellos–. Fue publicado en el año 2000 y en él Sabato nos deja entrever sus preocupaciones sobre el futuro de la humanidad, preocupaciones que se vislumbran en los títulos de cada una de las cinco cartas: “Lo pequeño y lo grande”, “Los antiguos valores”, “Entre el bien y el mal”, “Los valores de la comunidad” y “La resistencia”.
En La resistencia Sabato le planta cara a lo que hoy, trece años después, nos tiene sumidos entre el miedo y el desaliento: el binomio fatal producción-consumo, la globalización que irrumpe en las particularidades de los pueblos y los individuos, los gobiernos corruptos que suplantan el bienestar de las mayorías en nombre de la economía de los pocos y el anquilosamiento del saber científico en el lugar de la esperanza. Sabato abre con las siguientes líneas:
Hay días en que me levanto con una esperanza demencial, momentos en los que siento que las posibilidades de una vida más humana están al alcance de nuestras manos. Éste es uno de esos días.
En realidad, lo que Sabato parece decirnos es que “este día” es todos los días. Tiene que ser todos los días. El terreno de la resistencia se encuentra en el derrocamiento de la indiferencia, pero sobre todo, en la no resignación ante el estado actual de la realidad. Algunos creen que con estas cinco cartas Sabato comenzaba a despedirse de sus lectores, y puede ser: en éstas reconocemos a un hombre lleno de esperanza, quizá contrariando al narrador existencialista que nos estremeció con su fatal pesimismo. Es justo reconocer que hoy todos y cada uno de nosotros, tenemos enfrente nuestra propia lucha: cada uno con su resistencia.
La resistencia de Ernesto Sabato fue publicada en el año 2000 por Seix Barral.


