El fin de semana pasado el ex presidente de México, Felipe Calderón, aseguró que su movimiento denominado “México Libre” cuenta con más militantes que el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena)—primera fuerza política del país–, lo que evidencia la falta de figuras nacientes de la oposición y se reciclan los mismos personajes, cuyas imágenes están desacreditadas y es la razón principal por la que la oposición es casi invisible.
La paupérrima oposición del gobierno de Andrés Manuel López Obrador está representada en figuras sumamente cuestionadas por sus malos gobiernos como Vicente Fox y Felipe Calderón, quienes exigen acciones que durante sus gestiones no se desarrollaron como resolver la violencia, inseguridad y promover el crecimiento económico, las cuales incluso empeoraron en sus administraciones.
Si la oposición actual es identificada desde dos ex presidentes señalados por corrupción, entonces la administración de López Obrador puede actuar sin tener un verdadero contrapeso como ha sucedido desde el 1 de diciembre de 2018, aunado a los partidos políticos que dejaron más resentimiento que beneficios a la ciudadanía como lo fue el Partido Revolucionario Institucional (PRI), el Partido Acción Nacional (PAN) y el Partido de la Revolución Democrática (PRD), así como sus organismos satélites.
La crisis de los partidos políticos está asociada al desprestigio de sus militantes y dirigentes, pues muchos ciudadanos recuerdan el contubernio de la supuesta oposición con el PRI en el sexenio de Enrique Peña Nieto en el llamado “Pacto por México”, aunado a que muchos de los ex priístas recayeron en los otros partidos y replicaron sus mismas prácticas—situación que le puede suceder de igual manera a Morena–.
La oposición prácticamente ha desaparecido y no han emergido nuevas figuras disidentes como en su momento lo fue el ahora presidente de México, quien se formó desde las luchas sociales, en la actualidad no hay ningún personaje que enarbole un discurso similar de atracción a los ciudadanos y por ello están prácticamente desaparecidos.
Es por ello que los partidos tradicionales se encuentran en serios problemas, pues en el PAN no cuentan con ninguna voz autorizada que dé sustento a sus declaraciones después de la aprehensión de Genaro García Luna, ex secretario de Seguridad Pública de Felipe Calderón, acusado de haber recibido sobornos millonarios del Cártel de Sinaloa.
Mientras que en el PRI enfrentan una situación similar con Emilio Lozoya, ex director de Petróleos Mexicanos (Pemex), detenido por haber recibido sobornos millonarios, así como Rosario Robles, ex titular de la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol), relacionada con la Estafa Maestra.
Por su parte, el PRD está casi en la extinción con un Miguel Ángel Mancera cuyos colaboradores han sido detenidos por su responsabilidad en actos de corrupción.
Ante estas condiciones, Morena ha comenzado a debilitarse con pugnas internas en las que se busca el poder, y por ello no están cada vez más divididos en polos radicales que puede ser la misma suerte que le ocurrió al PRD.

