Por: Rodrigo Rojo / @eneas
El olor a maíz inunda el salón en cuanto una joven con blusa floreada saca de la cocina una bandeja llena de tlacoyos. La fila se forma inmediatamente para comprar algunos, acompañados de ensalada de calabaza y agua de jamaica.
La escena, tan cotidiana en nuestro país, detona un poco de nostalgia en los mexicanos que llevan más tiempo viviendo en París y resulta de especial interés para los franceses que asisten al Festival del Maíz.
Este evento cultural fue organizado por el Frente Amplio Francia, un colectivo de mexicanos que busca apoyar las causas sociales más importantes de México. Éste ha sido apoyado por uno de los partidos de izquierda más importante de Francia, el Frente de Izquierda (Front de Gauche), que cedió su salón de actos para poder realizar el festival.
Fue un evento muy animado que comenzó con la proyección del documental “Las Cosechas del Futuro” (Les Moissons du Futur) de la celebrada realizadora francesa Marie-Monique Robin.
Mediante éste, se pretende dar respuesta a la pregunta que se vuelve cada vez más urgente: “¿cómo alimentar a 9 mil millones de personas que vivirán en el 2050?”.
Con ejemplos de campesinos de diferentes países, se apoya la idea de que los cultivos orgánicos y sustentables son más efectivos y saludables que los cultivos con transgénicos y pesticidas.
Después del documental, y otra ronda de tlacoyos elaborados con maíz orgánico, comenzó una mesa de discusión en donde se difundieron los problemas que ha generado la presencia de maíz transgénico en México. En ella, participó por video conferencia, el reconocido investigador mexicano, Narciso Barrera-Bassols, quien explicó cómo es que los campos de maíz mexicano están siendo contaminados por variedades transgénicas que llegan “accidentalmente” desde Estados Unidos y modifican las variantes originarias. En su plática, el investigador mencionó que hay un patrón de contaminación que levanta sospechas sobre si de verdad ha sido accidental.
En las pláticas siguientes, académicos de diversas instituciones francesas discutieron otras ideas sobre el maíz transgénico. Marianna Fenzi habló sobre técnicas de cultivo alternativas que han utilizado las comunidades campesinas desde hace mucho tiempo y que muestran tasas de rendimiento superiores a los campos cultivados con transgénicos. Por su parte, Jean Foyer, habló sobre diferentes experiencias de defensa del maíz en México y Victor Quintana precisó la situación de algunos campos en el estado fronterizo de Chihuahua en donde ya hay muestras de contaminación transgénica.
Para este momento, la mayoría de los asistentes se habían dado cuenta de los tlacoyos así que los organizadores decidieron comenzar a repartir tamales de frijol. La gente seguía llegando al salón del Frente de Izquierda, el cual, para entonces, ya estaba casi lleno.
Mientras las actividades se llevaban a cabo en el escenario, la gente también podía recorrer el salón para observar las fotos que se enviaron desde México, producto de una amplia convocatoria lanzada por el Frente Amplio Francia y que se montaron en las paredes. Mucho del material que llegó para exhibirse fue enviado por fotógrafos organizados en la comunidad Fotoguía, con base en el Distrito Federal.
El evento, tan rico tanto en información como en gastronomía, sólo podía finalizar con fiesta. La gente se encontraba reunida para celebrar al maíz y, de esta manera, Cascabel Son Factory y Cumbia Sonidero, hicieron que los asistentes se levantaran de sus asientos para ponerse a bailar y “bajar esos tlacoyitos”.
La velada se realizó en sincronía con el festival del Maíz que se realiza en México. Ambos tienen como fin poder alertar del peligro que representan los campos de cultivo experimental que el gobierno de México acaba de aprobar en algunos Estados al norte del país.
La siembra de transgénicos no es ajena a Francia, en donde una y otra vez Monsanto ha intentado entrar, de tal forma que la lucha que da en México resuena fuertemente también en el país galo. Así, mientras en Francia se degustaron nuestros deliciosos platillos típicos, se nos recordó que “Sin Maíz no hay País” o, como ha sido adaptado por la voz popular, “Sin Maíz, no hay París”.







