Estado de México.– En los últimos días, el término bancarrota hídrica ha pasado de ser una advertencia académica a una realidad global tras el histórico informe de la Universidad de las Naciones Unidas (UNU) en donde se declara que el mundo ha entrado en un punto de no retorno para ciertos sistemas donde la demanda humana ha agotado irreversiblemente los ahorros acuíferos y secado los pozos del futuro.
Mientras que el estrés hídrico era una presión reversible, la bancarrota describe un punto en donde la humanidad no solo ha gastado su “ingreso” anual (lluvias y ríos), sino que ha vaciado sus “ahorros” milenarios (acuíferos y glaciares).
De acuerdo al informe, el progreso insostenible ha propiciado el agotamiento del agua. Tal derroche se refleja en la agricultura intensiva, el crecimiento urbano e industrial, la contaminación y unas emisiones de gases de efecto invernadero que han provocado un cambio climático.
Este conjunto de problemáticas imponen unos devastadores intereses a las reservas de agua: sequías más largas, evaporación acelerada y lluvias imprescindibles.
¿Qué es la Bancarrota Hídrica?
A diferencia de una sequía temporal, el término bancarrota hídrica evoca una cuenta bancaria en números rojos y es una analogía que representa más extracción de agua que la que ingresa.
“Muchas regiones han vivido muy por encima de sus posibilidades hidrológicas. Es como tener una cuenta bancaria a la que se le extrae dinero cada día sin que entre un solo depósito. El saldo ya es negativo”, explica Kaveh Madani, autor principal del informe de la UNU.
La utilización de este término implica que el capital natural se ha perdido de forma irreversible o con un costo de recuperación prohibitivo. De acuerdo a las Naciones Unidas, la auditoría global pinta un panorama desolador:
- 75 por ciento de la población mundial vive en países donde el agua escasea o es insegura.
- Más de la mitad de los grandes lagos del planeta se están secando.
- 2000 millones de personas habitan sobre terrenos que se hunden por la sobreexplotación de aguas subterráneas.
- En 50 años, se han perdido humedales equivalentes a toda la superficie de la Unión Europea.
Esto se refleja también en el agotamiento estructural que genera la extracción de agua por encima de los flujos renovables, así como en la compactación de acuíferos que ya no pueden almacenar agua y hundimiento de terrenos. De igual manera, se ha alertado sobre la desaparición de humedales y glaciares que servían como reguladores naturales.
La situación en México: ¿estamos en quiebra?
Aunque expertos señalan que México aún no se encuentra en una bancarrota generalizada como algunas regiones del Medio Oriente, el país vive una escasez estructural crítica, especialmente en el norte y centro.
Si bien es cierto que al comienzo de enero de este 2026, la Comisión Nacional del Agua (Conagua) informó que el Sistema Cutzamala reportó niveles alentadores superiores al 90 por ciento de almacenamiento gracias a un 2025 lluvioso, este es un alivio temporal en una cuenta corriente que sigue siendo deficitaria a largo plazo.
Asimismo, aunque durante el 2025 se tuvo una temporada de lluvias favorecedora, en México, cerca del 18 por ciento de los acuíferos subterráneos están sobreexplotados. Hasta el momento, el principal cambio legislativo ha sido la reforma a la Ley General de Aguas impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum y la revisión de concesiones a nivel nacional implementada por la Conagua.
Implicaciones para el futuro
La bancarrota hídrica no es solo un problema ambiental, sino un riesgo sistémico para la estabilidad de México. El presidente del Consejo Consultivo del Agua, Raúl Rodríguez Márquez, señaló para Milenio que, después de la inseguridad, el agua es el segundo riesgo más importante en la agenda nacional, aunque muchos aún no lo perciban.
El agua impacta a nivel nacional en temas como la seguridad alimentaria producida a escasez en estados como Sonora y Sinaloa encarece productos básicos como el maíz y el frijol, aumentando la dependencia de importaciones.
También vale la pena destacar que los centros de datos (clave para la IA) y la industria pesada requieren volúmenes masivos de agua, por lo que la quiebra hídrica frena la inversión extranjera que ha sido calificada como estratégica por la Secretaría de Economía (SE).
Finalmente, las Naciones Unidas señala que el concepto de “Día Cero” en grandes metrópolis mexicanas ya no es una ficción, sino una realidad que obliga a un racionamiento severo en lugar de simple gestión de crisis.


