Maru Campos hospeda en Chihuahua un búnker de Estados Unidos

La gobernadora de Chihuahua, la panista María Eugenia Campos Galván, está en el ojo del huracán tras conocerse la muerte de dos agentes de la Agencia Central de Inteligencia de los Estados Unidos (CIA, por su sigla en inglés) en la entidad que gobierna. El deceso de los dos funcionarios estadounidenses, consecuencia de un accidente automovilístico, sacó a la luz la operación de la CIA en México sin el permiso del gobierno federal.

Lo anterior no solo evidencia el intervencionismo de Estados Unidos, disfrazado de supuesta colaboración; también confirma que Maru Campos gusta de trabajar con los Estados Unidos en Chihuahua. En abril del 2022, unos siete meses después de que Campos Galván asumió la gubernatura del estado norteño, Chihuahua y Texas, que gobierna el republicano Greg Abbott, firmaron un memorando para que Estados Unidos pueda tener “ojos” en México.

En el memorando firmado, la gobernadora de Chihuahua presentó un esquema de las estrategias específicas que la entidad implementará para ayudar a asegurar la frontera norte. Entre los ejes destaca compartir información e inteligencia entre Chihuahua y Texas. De esta forma, sentenció que el estado gobernado por Abbott podrá tener “ojos en este lado de la frontera”. Así el gobierno de los Estados Unidos puede tener acceso a la Plataforma Centinela, la cual tiene mil 791 cámaras para el reconocimiento de placas, 4 mil 800 cámaras de video fijas, 74 drones y 3 mil 65 cámaras no fijas.

“Estamos dispuestos a compartir esa información directamente con las autoridades de Texas y socios comerciales”, escribió la gobernadora en el memorando.

La gobernadora panista agregó que es una firme creyente de que la única manera de hacer posible el Proyecto Centinela es trabajando en estrecha coordinación.

“Y esa es la razón por la que debemos construir un nuevo modelo fronterizo, en el que el tema de seguridad sea atendido por ambos estados”, escribió en 2022.

FBI y DEA tienen un búnker en Ciudad Juárez

Además del memorando de colaboración, a finales de abril — días después de la muerte de los agentes de la CIAGilberto Loya Chávez, el secretario de seguridad pública de Chihuahua confirmó que agentes de la Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos (DEA); de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI); de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) y de la Oficina de Investigaciones de Seguridad Nacional (HSI) operan en Ciudad Juárez. A medios de comunicación informó que un piso completo de la Torre Centinela, sede de la Secretaría de Seguridad Pública del estado, está destinado para funcionar como búnker para funcionarios extranjeros.

Narró cómo en el piso 18 del edificio operarán analistas y personal técnico de DEA, FBI, HSI y CBP bajo en un esquema de colaboración que también incluirá a autoridades mexicanas como las secretarías de la Defensa Nacional, de Marina y de Seguridad y Protección Ciudadana federal, así como la Guardia Nacional.

“En el nivel de colaboración que tenemos, es suficiente con las facultades estatales para poder cooperar con estas agencias de manera permanente, implica intercambio de información, y para ello por supuesto que la torre está abierta para la presencia eventual y, en su caso, permanente de estas agencias”, declaró Gilberto Loya.

De acuerdo con la Ley de Seguridad Nacional, la presencia de agentes extranjeros en el país se limita a funciones de enlace e intercambio de información dentro de convenios formales. Estas disposiciones prohíben que personal de otros países ejecute operativos, realice detenciones o participe directamente en acciones de campo en territorio mexicano.

 

Operación Desestabilización, el largo historial de la CIA en América Latina

La presencia de los agentes estadounidenses no es menor, pues durante casi ocho décadas, la CIA ha operado como un “estado dentro del estado”, una maquinaria de poder que, bajo el pretexto de la seguridad nacional, ha moldeado el destino de naciones enteras, especialmente en América Latina. De acuerdo con el economista y profesor estadounidense, Jeffrey D. Sachs, cuando la CIA está involucrada, los objetivos justifican cualquier método, y la rendición de cuentas es inexistente.

“La CIA tiene tres problemas básicos: sus objetivos, los métodos que utiliza y la falta de rendición de cuentas con que actúa. Sus objetivos operativos son cualesquiera que defina la CIA o el presidente de los Estados Unidos en cualquier momento, sin importar el derecho internacional o las leyes estadounidenses. Sus métodos son secretos y engañosos”, compartió el académico en el ensayo How the CIA Destabilizes the World.

Desde su fundación en 1947 como heredera de la Oficina de Servicios Estratégicos (OSS), la CIA ha operado bajo una dualidad que ha marcado el destino de numerosas naciones: la recolección de información y la ejecución de la subversión. En 2026, según la economista e investigadora del Centro de Estudios y Promoción del Desarrollo (DESCO), Ariela Ruiz Caro, la CIA ha encontrado un nuevo marco operativo gracias al concepto de la Gran Norteamérica anunciado por el Secretario de Guerra, Pete Hegseth en marzo.

Este término, de acuerdo a la economista, redibuja el mapa geopolítico, extendiéndose desde Ecuador hasta Groenlandia. Bajo su lógica, naciones de Centroamérica, el Caribe, México, Colombia y Venezuela dejan de ser consideradas parte del Sur Global para integrarse forzosamente en una zona de interés directo de defensa de Estados Unidos.

“Ante la inestabilidad en Oriente Medio, Estados Unidos busca consolidar rápidamente un bloque económico y energético continental que no dependa de las cadenas de suministro de otras regiones”, escribió la especialista para el centro de análisis MIRA.

Para Ruiz Caro, el impacto de esta nueva estrategia es devastador para las esperanzas de una defensa común en América Latina. Como bien señaló en su momento la general Laura Richardson, exjefa del Comando Sur, el interés de Estados Unidos en la región nunca ha sido la democracia, sino el acceso al 31 por ciento del agua dulce del mundo, la Amazonía y el triángulo del litio. Los especialistas coinciden en que la Gran Norteamérica representa la culminación de un apetito insaciable por el control regional, ejecutado estratégicamente mediante una “sinfonía en tres actos” que comenzó con la Conferencia contra los Cárteles en Doral para justificar ataques militares directos en territorio extranjero.

Este proceso continuó con la institucionalización de la Carta de Doral, que impuso la cooperación militar y el intercambio obligatorio de inteligencia, y alcanzó su fragmentación final con la Directiva del 31 de marzo, la cual formalizó la división del continente y supeditó la soberanía local a los imperativos de seguridad de Washington.

Gobierno de México confirma entrada irregular de agentes de la CIA

En este sentido, no es de extrañar que el caso de la injerencia de agentes estadounidenses en Chihuahua escalara hasta el gobierno federal. El Gabinete de Seguridad dio a conocer que ambos agentes de la CIA ingresaron al país de forma irregular. De acuerdo con los registros migratorios disponibles, un agente de la CIA ingresó al país en calidad de visitante, sin permiso para realizar actividades remuneradas. El otro sujeto cruzó la frontera con México con pasaporte diplomático.

Al respecto, el Gobierno de México confirmó que ninguna de las dos personas contaba con acreditación formal para participar en actividades operativas en territorio nacional. Además de ello, las instituciones que integran el Gabinete de Seguridad y la Secretaría de Relaciones Exteriores no tenían conocimiento de que agentes extranjeros estuvieran operando, o fueran a participar físicamente, en alguna acción operativa dentro del territorio nacional.

En ese sentido, se realizan las revisiones correspondientes en coordinación con las autoridades locales competentes y con la Embajada de Estados Unidos en México. Mientras tanto, en el terreno internacional, parece que lo que el exdirector de la CIA, Mike Pompeo describió en su momento como el orgullo de la agencia por “mentir, engañar y robar” se manifiesta hoy en una política exterior que pretende interferir en la soberanía de México y América Latina.

Texto original publicado en la edición número 6 de la Revista Revolución 3.0

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