- La diferencia de ingresos entre los hogares con mayores y menores recursos cayó más de la mitad; Sheinbaum atribuyó el avance a mejores salarios, Programas del Bienestar y una política que busca repartir mejor la riqueza.
La distancia entre quienes más ganan y quienes tienen menores ingresos en México se redujo drásticamente. Mientras anteriormente la diferencia entre ambos extremos llegaba a ser de 34 veces, para 2024 disminuyó a 16 veces, destacó la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo al abordar los resultados sobre desigualdad y distribución de la riqueza en el país.
Durante su conferencia matutina, la mandataria explicó que los datos provienen de la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH) del Inegi, instrumento que permite observar cómo se distribuyen los recursos entre las familias mexicanas. Los resultados, sostuvo, muestran que la reducción de la pobreza ha venido acompañada por una disminución de la desigualdad, un fenómeno que vinculó tanto con el incremento de los salarios como con los Programas para el Bienestar.
De una diferencia de 34 veces a una de 16
Al explicar las cifras, Sheinbaum señaló que la ENIGH divide a los hogares mexicanos en deciles de acuerdo con su nivel de ingresos, desde aquellos que cuentan con menos recursos hasta los que concentran los mayores ingresos.
La comparación expuesta durante la conferencia muestra la magnitud del cambio: la brecha entre el grupo de mayores ingresos y el de menores ingresos pasó de 34 a 16 veces en 2024. Es decir, la distancia se redujo a menos de la mitad.
Para Sheinbaum, el objetivo económico no puede limitarse a incrementar la producción nacional. La generación de riqueza, explicó, debe estar acompañada necesariamente por mecanismos que permitan distribuirla y elevar los ingresos de las familias.
«Nuestro objetivo es generar riqueza en el país, eso se mide por el PIB, pero no tendría caso generar más riqueza si las desigualdades son las mismas, porque entonces esa riqueza solamente se va a concentrar en unos cuantos».
La Presidenta planteó dos mecanismos fundamentales para reducir esa brecha: por un lado, la creación de empleos mejor remunerados y el aumento de los salarios; por el otro, los Programas para el Bienestar, que representan una fuente directa de ingresos para millones de hogares.
Más riqueza, pero también mejor repartida
Sheinbaum destacó que el crecimiento del Producto Interno Bruto por sí solo no determina una mejora en las condiciones de vida de la población. La clave, señaló, está en la forma en que la riqueza generada termina distribuyéndose entre los distintos sectores sociales.
Como ejemplo recordó lo ocurrido durante la administración del expresidente Andrés Manuel López Obrador. En 2020, la economía mexicana registró una caída superior al 8% como consecuencia de la pandemia de Covid-19. Posteriormente, en 2023 el PIB avanzó 3.3%.
Sin embargo, más allá del comportamiento del indicador económico, durante ese periodo México consiguió disminuir tanto la pobreza como las desigualdades, un resultado que la mandataria relacionó con la política salarial y social aplicada durante los gobiernos de la Cuarta Transformación.
El planteamiento es que generar riqueza y distribuirla no sean objetivos separados. Para el Gobierno federal, el crecimiento debe traducirse en mejores condiciones materiales para las familias, particularmente para aquellas que históricamente permanecieron en los niveles más bajos de ingreso.
Salarios y Bienestar, las dos vías para cerrar la brecha
En ese modelo, el aumento de los salarios ocupa un lugar central porque permite que los trabajadores obtengan una mayor proporción de los recursos generados por la economía. A ese mecanismo se suma la política social mediante pensiones, becas y otros Programas para el Bienestar, que complementan directamente los ingresos de los hogares.
Sheinbaum sostuvo que para disminuir la pobreza tiene que existir distribución de la riqueza, por lo que la estrategia también contempla destinar recursos públicos a Educación, Salud y Vivienda, además de mantener los programas sociales.
La diferencia de 34 a 16 veces entre los extremos de ingreso sintetiza ese cambio en la distribución: no significa que haya desaparecido la desigualdad, sino que la distancia económica entre quienes se encuentran arriba y abajo en la escala de ingresos se ha reducido considerablemente.
De esta manera, la estrategia económica planteada por el Gobierno federal mantiene dos objetivos que avanzan de forma conjunta: generar riqueza mediante crecimiento, empleo e inversión y distribuir una mayor proporción de esos recursos mediante salarios, derechos sociales y Programas para el Bienestar.









