- La Presidenta Claudia Sheinbaum, rechaza que los Programas de Bienestar se utilicen para conseguir votos: sostiene que pensiones y becas son derechos universales, directos y sin distinción partidista, a diferencia de esquemas de gobiernos anteriores
La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo rechazó de manera tajante que los Programas de Bienestar del Gobierno de México tengan un carácter clientelar o sean utilizados para obtener votos. La mandataria sostuvo que pensiones y becas son derechos establecidos para sectores completos de la población, por lo que su entrega no depende de preferencias políticas ni electorales.
Durante la Mañanera del Pueblo, Sheinbaum respondió directamente a los señalamientos sobre un supuesto uso electoral de los apoyos y recordó que los principales programas tienen carácter universal y respaldo constitucional. Su argumento central fue que una persona recibe el beneficio por cumplir los requisitos establecidos y no porque apoye a determinado partido político.
“Falso”: los programas son derechos, responde Sheinbaum
Ante una pregunta expresa sobre el tema, la Presidenta rechazó que los recursos públicos destinados a la política social estén condicionados electoralmente.
“Falso. La Constitución establece que haya programas. Estamos cumpliendo”, contestó la mandataria a una pregunta expresa sobre el uso de los programas sociales.
Sheinbaum puso como ejemplo la Pensión para el Bienestar de las Personas Adultas Mayores y las becas, cuyos beneficiarios no son seleccionados a partir de su preferencia electoral. La universalidad, afirmó, impide que estos apoyos funcionen bajo una lógica clientelar.
«No podría ser clientelar porque la reciben todos, hasta Sarmiento, probadamente otros, es universal a nadie se le pregunta de qué partido eres, porqué partido vas a votar”, afirmó.
La mandataria insistió en que es “falso que se utilicen para un asunto del voto” y contrastó el modelo actual con prácticas de gobiernos anteriores, cuando los apoyos podían estar sujetos a intermediarios o condicionamientos políticos.
La diferencia, de acuerdo con la postura que Sheinbaum ha defendido esta misma semana, está en que los recursos llegan directamente a las personas, sin líderes partidistas o gestores como intermediarios, mientras la condición para recibirlos deriva de los criterios establecidos para cada derecho social.
Pensiones y becas se entregan sin preguntar por quién vota cada persona
La Presidenta ha utilizado incluso casos de personajes críticos de su gobierno para ejemplificar el carácter universal de los programas. Al referirse a la pensión para adultos mayores, ha señalado que no existe un filtro ideológico ni partidista para acceder al beneficio.
El punto resulta central en la defensa del modelo: todas las personas adultas mayores que cumplen la edad requerida pueden recibir la pensión, independientemente de sus posiciones políticas. En el caso de las becas universales, el criterio tampoco es electoral, sino pertenecer al sector de estudiantes establecido por cada programa.
De acuerdo con datos oficiales presentados esta semana, más de 13 millones de personas adultas mayores reciben actualmente una pensión de 6 mil 400 pesos cada dos meses, depositada directamente mediante la Tarjeta del Bienestar. El Gobierno federal proyecta que durante 2026 más de 42 millones de personas reciban alguna pensión o Programa de Bienestar.
Sheinbaum también ha subrayado que los Programas de Bienestar y la inversión pública no son políticas excluyentes. El Gobierno federal mantiene ambos componentes como parte de su estrategia económica y social, con recursos cercanos a un billón de pesos destinados este año a los programas.
Rechaza críticas contra el uso que los jóvenes dan a las becas
La mandataria también defendió la entrega de becas a estudiantes frente a señalamientos que atribuyen a los jóvenes el uso de esos recursos para diversión o consumo de sustancias nocivas.
El planteamiento del Gobierno parte de reconocer la educación y los apoyos para estudiantes como derechos, en lugar de condicionar su entrega a prejuicios sobre la manera en que cada beneficiario administra el recurso.
La universalidad de las becas ha sido uno de los argumentos utilizados por Sheinbaum para rechazar la acusación de clientelismo: si el apoyo corresponde a todas y todos los estudiantes comprendidos por el programa, no existe una selección basada en la intención del voto.
En ese sentido, la Presidenta ha señalado que ni los Programas de Bienestar sustituyen a la inversión pública ni ésta desplaza a la política social. La administración federal sostiene simultáneamente los apoyos directos, la inversión en infraestructura, educación y salud como componentes de su modelo de Prosperidad Compartida.
Para 2027, además, el Gobierno federal prevé garantizar el presupuesto de los Programas de Bienestar existentes y los incrementos establecidos constitucionalmente, sin incorporar nuevos programas, según explicó Sheinbaum al abordar el Paquete Económico.
Así, frente a los señalamientos de un supuesto manejo electoral, Sheinbaum colocó la diferencia en la universalidad, el reconocimiento constitucional y la entrega directa de los recursos: pensiones y becas se otorgan por derecho y sin preguntar militancia, preferencia política o por quién votará cada beneficiario.









