Redacción / @Revolucion3_0
Ante el riesgo de la extinción de las abejas, especie cuya población ha venido disminuyendo desde los 90, el laboratorio de Microrobótica de Harvard, ha desarrollado abejas que funcionan como pequeños drones de plástico y titanio.
Las abejas cumplen la función de polinizar flores, con lo que contribuyen en el proceso reproductivo de las plantas. En teoría, estos pequeños robots han sido diseñados para que la labor polinizadora continúe –con o sin abejas–.
El proyecto, llamado Micro Air Vehicles, inició en 2009 y la idea es diseñar un enjambre artificial para estas abejas electrónicas. No se espera sólo que cada insecto artificial vuele hacia la flor y disperse el polen, sino que interactúe con sus compañeras, como si se tratara de una colmena natural.
Según información de algunas asociaciones ambientalistas, es Monsanto quien invirtió en el desarrollo de esta tecnología.
La salud de las abejas biológicas se ha visto perjudicada debido a los pesticidas, así como a la pérdida de biodiversidad, dada la proliferación de cultivos de semillas genéticamente modificadas. Esto ya no sería un problema para una abeja que no está viva. Los pequeños robots podrían polinizar enormes campos de cultivos transgénicos y serían inmunes a las sustancias tóxicas.
Hasta el momento se cuenta con prototipos de abejas, gracias a los avances de la robótica en miniatura. Para su funcionamiento, estos aparatos utilizan sensores inteligentes y algoritmos de procesamiento que los convierte en máquinas independientes. Cada una de sus partes fue diseñada ex profeso. El reto ahora es coordinar el mini ejército a través de sus ojos y antenas artificiales.
El perfeccionamiento de estos dispositivos irá mostrando otras aplicaciones. Algunas de ellas pueden ser muy benéficas: rescate de personas, registro de zonas inaccesibles a los humanos por cuestiones de tamaño, etc.; otras pueden resultar inquietantes: su potencial uso militar para espiar, investigar y mapear zonas enemigas.
Sin restar mérito al avance tecnológico que representan estos insectos artificiales, las abejas juegan un importante rol en la estabilidad y conservación del medio ambiente, ya que el 80 por ciento de las plantas con flores dependen de la labor de las abejas. Replicar a un ser vivo no es una labor sencilla por la complejidad de su cuerpo y su interacción con el entorno.


