- La Presidenta Claudia Sheinbaum contrastó la inversión mixta con los rescates de gobiernos anteriores y el Fobaproa: si una empresa falla o quiebra, asumirá el riesgo y sus deudas no pasarán al pueblo de México.
La presidenta Claudia Sheinbaum marcó distancia entre el actual esquema federal de inversión mixta y los rescates financieros de gobiernos anteriores: si una empresa privada participa en una obra, enfrenta problemas financieros o incluso quiebra, será el inversionista quien cargue con el riesgo y no el pueblo de México.
Durante la Mañanera del Pueblo de este jueves, la mandataria contrastó el modelo con los rescates carreteros y el Fobaproa, mecanismos que señaló por haber convertido obligaciones originalmente privadas en compromisos para las finanzas públicas. En el esquema actual, sostuvo, el gobierno no destinará recursos públicos para salvar a empresas que incumplan sus obligaciones.
“¿Quién corre el riesgo? Ellos”
La explicación surgió al ser cuestionada sobre las diferencias entre los actuales proyectos de inversión mixta y las concesiones carreteras desarrolladas durante administraciones anteriores.
Sheinbaum explicó que la participación privada no significa que el Estado absorba las pérdidas en caso de que una compañía tenga problemas para concluir una carretera, pagar sus créditos o mantener financieramente el proyecto.
“¿Quién corre el riesgo? Ellos. No corre el riesgo el pueblo de México”.
La diferencia es central para el modelo defendido por el Gobierno federal: la empresa debe garantizar la viabilidad de su inversión, responder por sus compromisos y asumir las consecuencias financieras de una eventual quiebra, en lugar de trasladar sus obligaciones al presupuesto público.
La administración de Sheinbaum ha definido la inversión mixta como un mecanismo para acelerar infraestructura mediante financiamiento privado sin recurrir a los esquemas de Asociación Público-Privada utilizados anteriormente. La Presidenta ha señalado además que este mecanismo no implica concesionar bienes públicos.
Los rescates carreteros: cuando la deuda privada terminó en manos públicas
Para explicar el contraste, Sheinbaum recordó los rescates de concesiones carreteras realizados después de que empresas privadas enfrentaran dificultades financieras para continuar las obras o cubrir los créditos contratados.
“Invierte el privado. Después ya no puede continuar, no puede pagar su deuda. ¿Y qué pasa? El gobierno lo rescata y permite que la empresa siga funcionando”.
La Presidenta señaló que bajo aquellos esquemas el Estado terminó cubriendo compromisos adquiridos por particulares, mientras las empresas pudieron continuar operando.
“Le paga a la empresa lo que le debe a un banco, por ejemplo. Y lo peor es que se volvió a privatizar con ese esquema”.
El secretario de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes, Jesús Antonio Esteva Medina, recordó que la crisis de las concesiones carreteras llevó a la utilización del Fideicomiso de Apoyo para el Rescate de Autopistas Concesionadas (FARAC) a partir de la década de 1990.
Posteriormente surgió el Fondo de Inversión en Infraestructura (Finfra) y, en 2008, ambos instrumentos fueron integrados para conformar el Fondo Nacional de Infraestructura (Fonadin).
Sheinbaum lleva el contraste hasta el Fobaproa
La Presidenta relacionó esa experiencia con el Fobaproa, al señalar que ambos casos tuvieron como punto de encuentro la conversión de obligaciones privadas en compromisos respaldados con recursos públicos.
“No te vas a rescatar con recurso público al privado para que siga operando como si nada, que fue, digamos, el gran problema del Fobaproa, que no se rescató a los pequeños deudores y que se hizo pública una deuda privada”.
Sheinbaum ha cuestionado reiteradamente el costo público asociado al Fobaproa. Apenas este mes, su gobierno volvió a señalar que parte de aquella deuda continúa teniendo implicaciones presupuestarias décadas después de su creación.
La diferencia que plantea para los proyectos actuales es directa: si el inversionista privado obtiene los beneficios de su participación, también deberá cargar con los riesgos correspondientes.
Si una empresa quiebra, se responderá con sus activos
Sheinbaum puso como referencia el rescate bancario realizado en Estados Unidos durante la crisis financiera de 2008, al señalar que el gobierno estadounidense recibió activos de instituciones apoyadas y posteriormente pudo disponer de ellos.
“Pero no este ‘rescato y no me das nada’, con una deuda de todos los mexicanos. Es una visión distinta (…) Entonces, quebró. Ah, bueno, pues te vas sobre los activos de la empresa que quebró”.
Bajo el planteamiento presentado por la mandataria, una eventual quiebra no deberá convertirse automáticamente en una obligación para las finanzas públicas. En ese escenario, las responsabilidades deberán recaer sobre el patrimonio y los activos de la compañía involucrada.
Inversión privada sí, rescates con dinero público no
El Gobierno federal apuesta por ampliar el uso de capital público y privado para acelerar proyectos de infraestructura. El Programa de Infraestructura Carretera presentado este año contempla inversiones bajo ambos esquemas, mientras el plan general de infraestructura para 2026-2030 incluye proyectos carreteros, energéticos, ferroviarios, portuarios, hídricos y de salud.
La participación empresarial, sin embargo, queda bajo una condición que Sheinbaum colocó en el centro del modelo: el riesgo correspondiente al privado seguirá siendo privado.
El contraste planteado por la Presidenta frente a los esquemas aplicados por gobiernos anteriores se concentra así en quién termina pagando cuando un proyecto fracasa: el Estado cumplirá las obligaciones que le correspondan, pero una deuda empresarial no deberá convertirse en otra deuda para los mexicanos.









