- La Presidenta Claudia Sheinbaum, calificó a Lula da Silva como “muy buen presidente”, destacó que recuperó Hambre Cero y sostuvo que únicamente el pueblo brasileño debe decidir en las urnas, sin intervención de otros países.
La presidenta Claudia Sheinbaum reconoció la gestión de Luiz Inácio Lula da Silva al frente de Brasil y, ante el próximo proceso electoral de ese país, sostuvo que la decisión sobre su futuro político corresponde exclusivamente al pueblo brasileño, sin injerencia extranjera.
Durante la Mañanera del Pueblo de este miércoles, la mandataria mexicana destacó particularmente los resultados sociales alcanzados durante la administración de Lula y puso sobre la mesa el combate al hambre como uno de los principales logros de su gobierno.
Sheinbaum destaca resultados de Lula contra el hambre
Al hablar sobre el desempeño del mandatario brasileño, Sheinbaum recordó que Brasil tiene alrededor de 213 millones de habitantes, frente a los cerca de 130 millones de México, para dimensionar el alcance de la política social implementada por Lula.
“Yo daría dos opiniones: a mí me parece que Lula ha sido muy buen presidente, en un año volvió a cumplir su promesa de Hambre Cero. Es un gran logro, Brasil tiene una población de 213 millones, nosotros 130 millones, eso es importantísimo, ese sería uno”.
La Presidenta resaltó que Lula ya había alcanzado resultados contra el hambre durante su primera etapa al frente de Brasil y señaló que, después del incremento posterior de la pobreza, consiguió nuevamente avances en poco más de un año tras regresar a la Presidencia.
El reconocimiento se produce además después de que ambos gobiernos han profundizado durante 2026 su relación bilateral en áreas como comercio, energía y cooperación entre Pemex y Petrobras.
“Que decidan las y los brasileños libremente”
Más allá de su valoración sobre la administración de Lula, Sheinbaum separó ese reconocimiento de la definición electoral que corresponde a los ciudadanos brasileños y sostuvo que ningún gobierno extranjero debe intervenir en las elecciones de otro país.
“No debe haber injerencia extranjera en ninguna elección de ningún país y ese es un principio constitucional de México”.
La mandataria enmarcó su postura en los principios históricos de la política exterior mexicana, particularmente la autodeterminación de los pueblos, la no intervención y la solución pacífica de las controversias.
“En Brasil, que decidan las y los brasileños libremente y lo que decida el pueblo, que se respete”.
Con ello, Sheinbaum estableció dos posiciones diferenciadas: por un lado, expresó su reconocimiento a los resultados del gobierno encabezado por Lula da Silva; por otro, sostuvo que la definición sobre quién debe gobernar Brasil pertenece exclusivamente a las y los brasileños mediante su voto.
Redes sociales e inteligencia artificial entran al debate electoral
Sheinbaum también llevó la discusión al terreno digital y advirtió sobre la influencia que las redes sociales pueden ejercer en los procesos políticos, particularmente mediante los algoritmos, la promoción pagada de contenidos y el crecimiento de herramientas de inteligencia artificial.
Explicó que el funcionamiento de los algoritmos puede provocar que los usuarios reciban de manera reiterada contenidos similares a aquellos con los que previamente interactuaron, reduciendo la diversidad de información que aparece en sus plataformas.
La situación, señaló, adquiere una nueva dimensión con la inteligencia artificial y las cuentas automatizadas, debido a la facilidad y velocidad con las que actualmente pueden producirse y distribuirse contenidos.
Ante ese escenario, la Presidenta consideró necesaria una “mínima regulación” de las redes sociales y mencionó al Instituto Nacional Electoral (INE) entre las instituciones que podrían participar en la discusión del fenómeno dentro de México.
La posición expresada sobre Brasil se inserta en una línea que Sheinbaum ha reiterado durante los últimos días respecto de la política exterior mexicana: respeto a la soberanía, rechazo a la injerencia y defensa de la autodeterminación de los pueblos. En el caso brasileño, resumió el principio en una definición concreta: la decisión corresponde a sus ciudadanos y el resultado de las urnas debe respetarse.









