México tiene cada vez menos hijos y envejece: Sheinbaum pone bajo análisis la caída del reemplazo generacional y sus efectos para el país

  • Con una fecundidad de 1.2 hijos por mujer, por debajo del nivel de reemplazo de 2.1, Sheinbaum calificó el cambio demográfico como un “tema relevante” y planteó analizar por qué las nuevas generaciones tienen menos hijos o deciden no tenerlos antes de definir acciones.

México atraviesa un cambio demográfico que tendrá implicaciones para la planeación del país. La presidenta Claudia Sheinbaum puso este miércoles el foco en la reducción de la fecundidad y sostuvo que, antes de plantear campañas o medidas para aumentar los nacimientos, será necesario entender las razones sociales detrás de las decisiones de las nuevas generaciones.

Los nuevos datos demográficos muestran la dimensión del fenómeno: México llegó a 130.4 millones de habitantes en 2025, pero el crecimiento de la población se ha desacelerado y la fecundidad se encuentra por debajo del nivel necesario para el reemplazo generacional. Al mismo tiempo, la edad mediana de la población alcanzó 32 años, frente a los 29 registrados en 2020.

Menos hijos cambian la estructura de la población

Durante la Mañanera del Pueblo, Sheinbaum explicó que las transformaciones en la composición de las familias mexicanas ayudan a entender el menor ritmo de crecimiento poblacional. Tener hijos a edades más avanzadas, tener solamente uno o decidir no tenerlos son factores que modifican gradualmente la estructura por edades del país.

“Si hay familias o parejas que viven solas y que no tiene hijos pues entonces se va reduciendo la población, 0.7 es todavía menor a 1, lo que sería menor a un hijo por pareja, en este momento de 2020 al 2025 una pareja no tiene hijos o personas que viven solas, es una taza de muy reducida, eso hizo que la edad promedio de los mexicanos y mexicanas sea de 29 a 32 años”.

Los indicadores permiten precisar la magnitud del cambio. La tasa de fecundidad pasó de 1.9 hijos por mujer en 2019 a 1.2 en 2024, mientras el nivel asociado con el reemplazo de una generación por la siguiente se sitúa alrededor de 2.1 hijos por mujer.

La tendencia coincide con otra transformación de largo plazo. Datos anteriores del INEGI ya mostraban que la proporción de personas menores de 15 años disminuyó de 25.3% en 2018 a 22.7% en 2023, mientras la población de 60 años y más aumentó de 12.3% a 14.7% durante el mismo periodo.

Sheinbaum pide entender primero las causas

Frente al nuevo panorama, la Presidenta descartó partir inmediatamente de una campaña para incentivar que las familias tengan más hijos. Su planteamiento fue investigar primero qué está modificando las decisiones reproductivas de las generaciones jóvenes y, a partir de ese diagnóstico, determinar qué acciones podrían requerirse.

“Es un tema relevante para la planeación y entender que las familias hoy tienen hijos más tarde, o porque deciden no tener hijos, no es algo exclusivo en México, en Europa, en Estados Unidos, China hay reducción”.

Sheinbaum señaló que la reducción de la fecundidad no constituye un fenómeno exclusivamente mexicano, sino que forma parte de transformaciones demográficas que también se presentan en otras regiones y grandes economías.

La importancia para México radica en que una modificación sostenida de la estructura poblacional repercute en la planeación de servicios públicos, infraestructura, educación, mercado laboral y atención a una población progresivamente más envejecida. La información demográfica, de hecho, es utilizada para ajustar estrategias y orientar políticas públicas de largo plazo.

México supera los 130 millones, pero crece a menor ritmo

Los resultados de la Encuesta Intercensal 2025 del INEGI ubican en 130 millones 393 mil 389 personas la población contabilizada en viviendas particulares del país. La mitad de la población mexicana tiene actualmente 32 años o menos.

El dato muestra que México continúa aumentando su población, pero la velocidad de ese crecimiento se ha reducido. La combinación de menos nacimientos, menor fecundidad y una población que avanza hacia edades mayores modifica las necesidades que tendrá el país durante las próximas décadas.

Por ello, Sheinbaum planteó que el siguiente paso debe partir del conocimiento de las causas y no de una respuesta automática: analizar sociológicamente por qué las personas jóvenes retrasan la maternidad y paternidad, tienen un solo hijo o deciden no tener descendencia, y posteriormente determinar qué medidas corresponden ante la nueva realidad demográfica.

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