La semana pasada se dio a conocer la declaración del ex director de Petróleos Mexicanos (Pemex), Emilio Lozoya, en la que inculpó a varios personajes de la política nacional como los ex presidentes de México, Felipe Calderón, Enrique Peña Nieto y Carlos Salinas, así como a los ex candidatos presidenciales Ricardo Anaya y José Antonio Meade, además de varios panistas y priístas que formaron parte del esquema de corrupción que permitió la aprobación de las reformas estructurales en el sexenio pasado.
Tras la publicación de la declaración de Lozoya, inmediatamente todos los actores públicos aludidos negaron su participación en los esquemas de corrupción con la tradicional “negación categórica” que se ha convertido en parte de un discurso en el que un personaje que cometió un delito rechaza los señalamientos por más evidentes que sean.
Ricardo Anaya difundió un video en sus redes sociales en las que negó haber recibido seis millones 800 mil pesos para aprobar las reformas estructurales cuando estuvo al frente de la Cámara de Diputados, por lo que incluso interpuso una demanda contra Lozoya por daños a su imagen, mientras que Felipe Calderón aseveró que el gobierno de Andrés Manuel López Obrador utilizaba al ex funcionario de Pemex para golpear políticamente a la oposición.
Otro personaje que negó los señalamientos fue el ex titular de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), Luis Videgaray, quien por medio de una carta se deslindó de las acusaciones de Lozoya, pese a que directamente es señalado como el principal impulsor de las presiones para comprar las voluntades de los legisladores federales de oposición.
De la misma manera, el ex senador David Penchyna rechazó las acusaciones de Lozoya, luego de que fue señalado como el cabildero de la reforma energética cuando fungió como presidente de la comisión de Energía del Senado, por lo que este tipo de discursos se convirtieron en parte de la agenda pública del país.
La aparición de los videos en los que aparecen los ex colaboradores de legisladores panistas y del ahora gobernador de Querétaro, Francisco Domínguez, mermaron cualquier condición de postura moral para los que aspiran a algún cargo público en un futuro, sin embargo, también los videos de David León, ex encargado de Protección Civil nacional, con Pío López Obrador, también mermaron la posibilidad de mantener en el centro de los reflectores de la opinión pública las investigaciones en torno a los esquemas de corrupción que prevalecieron con Peña Nieto.
Otro argumento frecuente para rechazar las acusaciones en la cultura política mexicana es el “falso de toda falsedad”, lo que resulta un pleonasmo discursivo que demuestra el cinismo en el que incurren varios políticos como en su momento lo hicieron los ex gobernadores ahora procesados penalmente como Javier Duarte, César Duarte y Roberto Borge.

