La justicia se aproxima para quienes ante el poder de Isabel Miranda de Wallace fueron víctimas de fabricación de delitos, indica el periodista Ricardo Raphael en su columna publicada por Milenio., esto luego de que durante su conferencia matutina, el presidente Andrés Manuel López Obrador aseguró que su gobierno toma como obligatorias las consideraciones de los organismos internacionales.
Cabe recordar que el Grupo de Trabajo sobre la detención arbitraria de la ONU ordenó al gobierno mexicano la liberación inmediata de Brenda Quevedo Cruz que fue involucrada en el caso Wallace, por lo que ha permanecido 15 años en prisión y sin sentencia, de acuerdo con el organismo “su aprehensión fue arbitraria” y existen denuncias de que fue torturada”.
El periodista relata en su texto que Rosario Ibarra de Piedra fue la primera autoridad que abrió la puerta a Enriqueta Cruz, María Elena Cruz y Julieta Freyre, “quienes fueron recibidas en las oficinas de la entonces senadora para exponer su caso. Nadie más quería creerles: estaban siendo víctimas de una monstruosa fabricación urdida,
De acuerdo el periodista, al tomar la palabra Julieta le brotaron las lágrimas mientras que Enriqueta Cruz se exalto al recordar los meses transcurridos en la cárcel, junto con su madre Rosa Morales.
Comentan que fueron encerradas por el antiguo titular de la Unidad Antisecuestros de la PGR, Rodrigo Archundia Barrientos, con el único propósito de obligar a César Freyre Morales a declararse culpable del secuestro de Hugo Alberto Wallace.
Mientras que Julieta narró el tiempo que pasó lejos de sus hijas, también los maltratos que ella y su madre experimentaron y las torturas a las que estaba siendo sometido su hermano en el penal del Altiplano.
“Platicaba y lloraba,” recuerda Enriqueta. “De golpe volteó a verme y me dijo que se sentía muy mal. Entonces se derrumbó en mis brazos mientras emitía sonidos extrañísimos.” Los abogados de doña Rosario hicieron venir una ambulancia. Al llegar al hospital los médicos informaron que Julieta Freyre había sufrido un derrame cerebral. Enriqueta le ayudó a quitarse la ropa mientras, con voz delirante, repetía: “Soy inocente.”, se lee en la publicación
El periodista escribe que César Freyre relató que el mismo día de la muerte de su hermana recibió en prisión la visita “de los emisarios de Isabel Miranda”, quienes con burla, le informaron de la tragedia para posteriormente tratarlo. Aunque ya había sucedido antes, asegura que fue peor. Se ensañaron porque sabían que su ánimo estaba quebrado”.
“Diez años han pasado desde aquel episodio y más de 13 desde que Brenda Quevedo Cruz, hija de Enriqueta, vive privada de su libertad. No solo César Freyre refiere torturas, también Albert y Tony Castillo Cruz, Jacobo Tagle Dobin y Juana Hilda González Lomelí. Todos han sido coaccionados para inculparse del secuestro del hijo de la señora Wallace, pero algunos han sido más fuertes que otros.
Brenda narró los dos episodios más violentos en un libro titulado La llave es la pluma, literatura carcelaria femenina, publicó Ricardo Rafael
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