La Alianza de Ciudadanos Intensivos COVID-19 de Primera Línea, creada por Paul E. Marik de la Escuela de Medicina de Virginia del Este ha comenzado a revisar datos sobre tal enfermedad para crear protocolos de tratamiento.
En estos estudios recientes se ha descubierto que la ivermectina, un medicamento usado principalmente como antiparasitario, tiene propiedades antivirales y antiinflamatorias muy potentes contra la COVID-19.
“Hasta donde sabemos, la revisión actual es la más temprana en recopilar suficientes datos clínicos para demostrar la fuerte señal de eficacia terapéutica, ya que se basa en numerosos ensayos clínicos en múltiples fases de la enfermedad”, explicó Marik en un artículo publicado el pasado 13 de enero.
Pese a esto, la mitad de los estudios en los que se basa su análisis no han sido revisados por pares, lo que significa que no tiene el aval de los científicos.
Por su parte la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA) ha declarado que tal medicamento no ha sido aprobado para su uso contra la COVID-19.
“Las tabletas de ivermectina están aprobadas para el uso en seres humanos para el tratamiento de algunos gusanos parásitos (estrongiloidiasis intestinal y oncocercosis) y las formulaciones tópicas de ivermectina están aprobadas para uso humano, solo con receta médica, para el tratamiento de parásitos externos como piojos y condiciones de la piel como la rosácea.
La ivermectina está aprobada por la FDA para uso en animales para la prevención de la enfermedad del parásito del corazón en algunas especies de animales pequeños, y para el tratamiento de ciertos parásitos internos y externos en varias especies de animales. Las personas nunca deben tomar medicamentos veterinarios, ya que la FDA solo ha evaluado su seguridad y efectividad en las especies específicas para las que están etiquetados. El uso de estos productos en humanos puede causar serios daños”, explicaron.
Igualmente advirtieron que tal fármaco no debe tomarse sin prescripción médica y que puede generar efectos secundarios como náuseas, mareos, vómito, convulsiones y confusión.
“Aunque existen usos aprobados para la ivermectina en personas y animales, no está aprobada para la prevención o el tratamiento del COVID-19. No debe tomar ningún medicamento para tratar o prevenir el COVID-19 a menos que se lo haya recetado su proveedor de atención médica y lo haya adquirido de una fuente legítima.
Algunos de los efectos secundarios que pueden asociarse con la ivermectina incluyen sarpullido, náuseas, vómitos, diarrea, dolor de estómago, hinchazón del rostro o de las extremidades, eventos adversos neurológicos (mareos, convulsiones, confusión), baja repentina de la presión arterial, sarpullido grave que pueda requerir hospitalización y lesión hepática (hepatitis). Las anormalidades en las pruebas de laboratorio incluyen disminución en el conteo de glóbulos blancos y pruebas hepáticas elevadas. Debe evitarse el uso de ivermectina para la prevención o el tratamiento del COVID-19 ya que no se han establecido sus beneficios y seguridad para estos fines. Los datos de los estudios clínicos son necesarios para determinar si la ivermectina es segura y efectiva para tratar o prevenir el COVID-19”.


