A través de las redes sociales, el partido ultraconservador español VOX resumió de esta forma la visita de su líder fundador a México:
“Santiago Abascal presenta en México el Foro Madrid, la alianza internacional para hacer frente al avance del narcocomuniso en la Iberosfera. Gracias a los senadores del Partido Acción Nacional y Partido Revolucionario Institucional por el recibimiento”.
El diagnóstico de VOX parte de premisas falsas. Que en nuestro territorio hay “comunismo”; que vivimos en un Estado entregado al narcotráfico y peor aún, que existe una especie de fusión entre comunistas y narcos que tienen sometido al pueblo. Sus premisas además de no sostenerse y ser una burda propaganda negra, son un insulto a la inteligencia y a la dignidad de millones de mexicanos y mexicanas que formamos parte de una nación independiente.
En México no solo se respeta la propiedad privada sino se alientan las inversiones mexicanas y extranjeras. Nuestro país forma de la región económica más dinámica y una de las mas poderosas del mundo y ha firmado el TMEC, un acuerdo mediante el cual nos hemos convertido ya en el primer socio comercial de los Estados Unidos.
Hace unos días, la propia Secretaría de Economía informó que el intercambio comercial entre ambos países durante el primer semestre de 2021 alcanzó un valor de casi 320 mil millones de dólares. México está colocado por encima de socios estratégicos de EU como Canadá, China, Japón y Alemania.
Por lo demás, es evidente que el problema del narcotráfico no lo inventó el “señor López”, ni el gobierno de la 4T, sino se incubó y ancló a un sistema autoritario, en medio de una circunstancia social compleja en la que Estados Unidos se convirtió en el principal consumidor de drogas en el planeta y México ha sido el paso natural a ese mercado.
Las pruebas de la relación entre gobiernos federales y estales emanados del PRI y del PAN con los cárteles de la droga son innumerables. Ahí está la protección directa del exgobernador priista de Quintana Roo Mario Villanueva a Amado Carillo Fuentes “El señor de los cielos”; las relaciones perversas entre exgobernadores priistas tamaulipecos como Tomás Yarrington y Eugenio Hernández con un el crimen organizado y la vinculación del exsecretario de Seguridad Pública Federal, Genaro García Luna del gobierno panista de Felipe Calderón con el Cártel de Sinaloa, por citar solo unos ejemplos.
Entonces, ¿de qué nos quieren “salvar” VOX y sus aliados mexicanos? En resumidas cuentas su idea no es más que una caricatura neoimperialista que ahora llaman “Iberosfera”. Si en el pasado nos “liberaron” de unos “indígenas salvajes”, ahora quieren “liberarnos” de los “narcocomunistas”. Si en hace cinco siglos los conquistadores echaron mano de una alianza con los tlaxcaltecas, ahora se alían con panistas que han visto tocados sus intereses de grupo para intentar relanzarse a la reconquista política, cultural y el saqueo, mediante otros medios.
Además de incidir en la política, la ultraderecha tiene un motor insaciable: el económico. No es gratuito que VOX se haya registrado como marca ante el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial para pretender dar consultorías en marketing político y hasta en seguridad nacional. No por nada la diputada queretana Elsa Méndez, tras un encuentro con Santiago Abascal, prometió que “muy pronto” tendremos “VOX México” bajo la advertencia de “tiemblen progres”.
Cualquier grupo, siempre y cuando se ciña al orden constitucional, está en su derecho de pretender hacer un partido político. Pero será difícil que tengan eco de las mayorías quienes optan por destruir los derechos colectivos obtenidos con décadas de lucha y sangre.
Como sea, sirva este mes de la Patria para refrendar nuestra independencia como un país soberano frente al mundo entero y la monarquía española.
Ha sido un acierto que el gobierno de la Cuarta Transformación haya decidido reivindicar la herencia y la vigencia del mundo prehispánico, sin negar la influencia europea. Y frente a la arrogancia de quienes no quieren pedir perdón por espantosas masacres cometidas, México opta por mostrarse con dignidad.
No es casualidad que AMLO recomiende una poetisa mexica como agregada cultural de México en España y en paralelo, la jefa de gobierno de la CDMX, Claudia Sheinbaum anuncie la sustitución del monumento a Cristóbal Colón en Paso de la Reforma por una escultura de una mujer olmeca.
Claro que no han faltado los molestos. El expresidente Felipe Calderón asegura que el retiro del monumento debió haber sido mediante una consulta popular. Paradójicamente, Calderón quiere consultar sobre el pasado de hace más de 500 años pero se niega a rendir cuentas sobre su pasado inmediato.
Vivimos tiempos de visiones distintas y proyectos contrapuestos; entre conservadores y liberales del siglo XXI, que se reflejan en las propuestas políticas actuales y en la interpretación de la historia. Entre los conservadores mexicanos que, como en los viejos tiempos, acuden a los extranjeros para reafirmar su esencia y hoy quieren recolonizarnos mediante una “Iberosfera” y entre los liberales mexicanos que miran a sus raíces para afianzar su destino y que anhelan el progreso y la justicia social.
En tanto, algo debe quedar claro y escucharse lejos: no somos ni narcos, ni comunistas, sino mexicanos independientes.


