Rodrigo Rojo / @Eneas
(21 de agosto, 2013).- Los profesores comenzaron a llegar en la madrugada. A las 5:30 prácticamente rodeaban no sólo el Congreso de la Unión sino las calles aledañas. Con sus cuerpos evitarían que los diputados se escabulleran a la Sala de Sesiones para aprobar, en fast track y sin leerlas, las iniciativas consideradas en la Reforma Educativa.

La estrategia de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) fue sencilla: cerrar todo acceso al Congreso en varias cuadras a la redonda. Para lograrlo se dividieron por sus estados de procedencia: los de Michoacán al oriente, Oaxaca al poniente y sur.
Ironía o justicia poética, los profesores terminaron rodeando incluso un cuartel de granaderos. Los policías apenas si pudieron apresurar a sus elementos para custodiar las puertas de su propio cuartel. Una persona informa que “generalmente por acá meten a los diputados cuando hay problemas”. Hoy no será así, el Pleno no llegará a sesionar.
A las 9 de la mañana se da una alerta, se corre el rumor de que los diputados están entrando por algún lado. Salen comisiones a revisar el área. Falsa alarma, pero esperan que los diputados sesionen a medio día y no pueden bajar la guardia ya.

Cualquier persona vestida de traje, cualquier “encorbatado”, tiene prohibido el paso. No pueden saber si se trata de algún diputado de incógnito tratando de burlar el cerco: si no es profesor y se identifica con su grupo y sección no puede pasar. Las cadenas humanas se extienden desde la calle de Zapata hasta Cecilio Robelo; desde Congreso hasta la avenida Zaragoza. Una señora que va a La Merced intenta pasar, pero es imposible moverlos. “Qué poca madre”, les espeta. “Tengo poca, por eso la cuido, señora”, le responden. Afortunadamente hay un puente peatonal a unos 20 metros por donde puede cruzar Congreso sin problemas.

A la una de la tarde es claro que los diputados no van a intentar entrar. Se corren los rumores de que van a buscar una sede alterna para sesionar y se extiende un poco el desánimo: “si aprueban las iniciativas nos joden a todos” dice un profesor de Oaxaca. No hay mucha información fidedigna disponible para las bases. Twitter y Radio Pasillo dan informaciones contradictorias: “ya se fueron al Senado”, “están reunidos en un hotel de por acá”, “los van a meter en camión”. La dirigencia no informa, nadie sabe nada.
Muchos optan por deambular de campamento en campamento, incluida la gente de la prensa. El cerco a San Lázaro es un trajín constante de gente que va del Seven Eleven frente al Hospital Balbuena a las fondas de la calle Zapata.
Por fin, a las tres de la tarde, el sonido de la CNTE colocado frente al escudo nacional que adorna la fachada del Congreso, informa que se llevará a cabo una rueda de prensa para informar el contenido del diálogo que la dirigencia sostuvo con los Legisladores: “¿Ah, estaban reunidos?”. Hay desconcierto pero también alegría de saber que hay avances”.

Los representantes de los maestros informan: “La CNTE exige que los diputados no discutan las iniciativas que ni siquiera han leído; pedimos que se tomen en cuenta las propuestas que hicimos; se debió tomar en cuenta nuestro punto de vista como representantes del magisterio. También exigimos que se instalen mesas de diálogo para discutir las iniciativas”. Anunciaron que los legisladores se han comprometido a no realizar la sesión en una sede alterna y posteriormente informaron a las bases los pormenores y habrán de tomar una posición para la segunda reunión con los legisladores, a realizarse en unas horas.
NOTA DEL EDITOR: mediante una argucia legal, los diputados burlaron el cerco de la Coordinadora en torno a San Lázaro. Sin previo aviso, se trasladaron a la sede del Senado de la República en avenida Paseo de la Reforma 135, donde instalaron la sesión extraordinaria. Una vez cubiertas las formalidades, los legisladores se trasladaron al Centro Banamex, un recinto estratégicamente seleccionada por su difícil acceso mediante transporte público y por poseer unas dimensiones que lo hacen prácticamente imposible de rodear: 52 héctareas de terreno y 185 mil metros cuadrados de construcción.



