“Reformas no resuelven problemas de México”

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Záyin Dáleth Villavicencio / @ZayinDaleth3_0

 

(11 de septiembre, 2011).- Las reformas estructurales en su conjunto “no vendrán a resolver los problemas de México”. Disminuir la participación del Estado en la economía nacional y permitir la inversión privada en el sector energético, “sólo vendrá a agravar más los problemas que enfrenta nuestro país”, afirmó Arturo Huerta González, jefe de la División de Estudios de Posgrado de la Facultad de Economía de la Universidad Autónoma de México (UNAM).

El académico consideró que las reformas propuestas por Enrique Peña Nieto continúan con la línea privatizadora de Carlos Salinas de Gortari y perpetúan la misma política económica de quien, además de privatizar la banca y Teléfonos de México (Telmex), consolidó la firma del Tratado de Libre Comercio (TLC).

“El gobierno actual sigue promoviendo el disminuir la participación del Estado en la actividad económica y ampliar la frontera de influencia de la cúpula empresarial”, eso esta contemplado en la reforma financiera que viene a darle más poder a la banca mientras en otros países se está legislando para acotarla.

Y en la reforma energética, puntualizó, se refleja en abrir las empresas nacionales a la participación de la iniciativa privada extranjera, “lo que no vendrá a resolver los problemas que los nacionales hemos sido incapaces de resolver, sino más bien devendrá en que se apropien de sus ganancias”. Mientras que en las modificaciones aprobadas en materia laboral, se eliminan los derechos de trabajadores para beneficiar al sector empresarial.

“El gobierno dice que con estas reformas vamos a crecer y no es así, que se van a crear empleos y no se crearan las condiciones para eso ni para apuntalar las dinámica agrícola, ni industrial”. Por lo tanto, descartó que la iniciativa hacendaría lleve a México a crecer en un tres por ciento en el próximo año.

Arturo Huerta previó que el impacto a mediano y largo plazo de estas políticas no será alentador, luego de que el país se encuentra en un proceso de desaceleración económica en el que siguen cayendo las exportaciones, no hay crecimiento del consumo ni reactivación de la economía interna.

La razón, objetó “es que se tiene que instrumentar una reforma tributaria en un contexto de crecimiento económico, donde crece el ingreso de los individuos y por el contrario, estamos en un contexto de contracción económica”. Así que con estas condiciones, “menos viabilidad van a tener las empresas de pagar más impuestos porque sus ingresos están disminuyendo”.

Con este panorama, el maestro y doctor en Ciencias Económicas, manifestó que la determinación del gobierno actual gastará más allá de sus ingresos para reactivar la economía, es positivo pero en el contexto de economía abierta, eso no va a generar mayor producción agrícola, industrial y mayor empleo, entonces será insuficiente, si no se acompaña con la revisión de las políticas de apertura comercial que no llevará a incrementar la producción nacional.

En conclusión, dijo “estas reformas llevan a la mayor concentración de la riqueza en unas solas manos y a que el gobierno tenga menos poder y recursos económicos para satisfacer las demandas de la población”.

Por ello, lamentó “tenemos un gobierno que gobierna para una cúpula empresarial y no para el pueblo, con la bandera del bienestar social, que sólo derivará en más gente en la calle, delinquiendo y en manifestaciones”.

Escenario que, además de no resolver la desaceleración económica que enfrenta el país, agudizará la disminución del poder adquisitivo de los ciudadanos, del gobierno y por lo tanto perpetuará la política macroeconómica que ha llevado a incrementar la pobreza en los últimos 30 años. En conclusión de la reforma hacendaria ·no hay nada que celebrar”.

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