Valentina Pérez Botero / @vpbotero3_0
(12 de septiembre, 2013).- No fue un aplauso ni de cierre ni de felicitación. Las manos de cientos de exiliados latinoamericanos en México se juntaron para agradecer la política de brazos abiertos del estado mexicano que les permitió, en los años ochenta, encontrar refugio cuando sus países empezaron a convulsionar por el plan Cóndor.
A 40 años de que Salvador Allende fuera derrocado en Chile, la red de exiliados en México emitió una alerta: aunque ha pasado casi medio siglo, la amenaza de los golpes de estado en la región continúa. El desafío que vivió Ecuador, por ejemplo y que vive Venezuela.
“Conmemorar para prevenir los golpes [de Estado] que podrían venir” advierte Jorge Mansilla –ex embajador en México del Estado pluricultural de Bolivia- en entrevista con REVOLUCIÓN TRESPUNTOCERO, mientras resalta la labor de México en los conflictos latinoamericanos: “Este país siempre ha sido valladar y faro para nuestros países. Faro, en cuanto guía. Y valladar porque siempre mantuvo una actitud vigilante hacia el norte, de contención” explica.
La conmemoración reunió a chilenos, bolivianos, argentinos, paraguayos y uruguayos; todos ahora ciudadanos adoptivos de México que a través de su memoria histórica agradecen y recuerdan con la sencillez de la frase “México, gracias”.

