Los silencios de la Reforma Financiera: banca de desarrollo, crédito productivo, abusos bancarios

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Carlos Bauer / @CarlosBauer3_0

(14 de septiembre, 2013).- En comunicado de prensa, la diputada perredista Socorro Ceseñas Chapa expuso los vacíos  y los elementos nocivos de la Reforma Financiera presentada por el Ejecutivo Federal y aplaudida por su propio partido.

La diputada hizo énfasis en tres aspectos:

1.- La ausencia de mecanismos para incentivar el crédito productivo –el que los bancos prestan al sector privado–. Este tipo de crédito se caracteriza por operar con tasas de interés más bajas y plazos de recuperación más largos que el llamado “crédito al consumo”, y se considera pilar fundamental del desarrollo al permitir a las empresas financiar sus operaciones y emprender proyectos de expansión.

2.- No plantea la creación de una verdadera banca de desarrollo y fomento, cuyas funciones actualmente se encuentran diseminadas entre diversas instancias que operan sin coordinación. La banca de desarrollo es la herramienta financiera de los Estados para canalizar el crédito a los sectores que se plantean como estratégicos.

3.- Aumenta el poder de los bancos en detrimento de los deudores –sean empresas o individuos– y deja intocadas las prácticas abusivas de los bancos que operan en México. Con el argumento de “facilitar el acceso al crédito”, da a los bancos tales garantías de recuperación de los préstamos que dejan en la indefensión a los usuarios de servicios financieros.

La Reforma Financiera propuesta por el Ejecutivo Federal y firmada por los integrantes del Pacto por México no abaratará ni ampliará el crédito otorgado por las instituciones de la banca comercial. En cambio, asegura excesivas ventajas a dueños de bancos y del sistema financiero en su conjunto”, afirmó la diputada.

Durante la discusión de la iniciativa de Reforma Financiera en el pleno de la Cámara de Diputados, declaró que es falso que esta reforma se haya discutido, debatido y consensado entre los diferentes grupos, incluyendo a banqueros, empresarios y usuarios de créditos.

“Lo que en verdad se asegura con esta reforma son ventajas excesivas del acreedor sobre los bienes y garantías del deudor”, dijo y argumentó que no hay medidas para canalizar crédito a los sectores que detonan crecimiento y desarrollo económico ni para abaratar al mismo tiempo el costo de los servicios financieros.

“Por ejemplo, al juez del concurso se le prohíbe tajantemente alargar plazos en la declaratoria de la quiebra, aunque ello pudiera salvar a la empresa y mantener el empleo; asimismo, la empresa y el trabajador son sustituidos por el acreedor como prioridad del proceso de concurso mercantil”.

La diputada perredista por Nuevo León apuntó que los bancos no financian el desarrollo, dado que la mayor ganancia y rentabilidad está en el crédito de corto plazo, en el financiamiento al consumo, en los créditos de nómina y en la inversión de la multiplicidad de esquemas y aventuras financieras. Este esquema, dijo, se deja sin la más mínima alteración.

Un dato muy significativo en este sentido es el crédito interno al sector privado expresado como porcentaje del Producto Interno Bruto (PIB). Este indicador señala el papel del sistema bancario en el financiamiento de la actividad productiva. Según datos del Banco Mundial, en el periodo 2008-2012, el crédito interno al sector privado en México representó en promedio el 27.7 por ciento del PIB.

En Brasil fue de 68.4 por ciento, en China del 133.7 por ciento, en Turquía del 57.4 por ciento, en Sudáfrica del 70.8 por ciento, en India del 51.5 por ciento. Esta comparación sólo contrasta la situación mexicana frente a la de otras economías “emergentes”, pero, por ejemplo, en los Países Bajos el crédito recibido por el sector privado asciende a 200.2 por ciento del PIB.

La siguiente gráfica del Banco Mundial expone dramáticamente el abandono del crédito productivo por parte del sistema bancario.

Crédito interno al sector privado (% del PIB)
Crédito interno al sector privado (% del PIB)

Asimismo, Ceseñas Chapa subrayó que México tiene una banca de desarrollo totalmente en el subdesarrollo; pues se sabotea su formación para mantener los privilegios de las instituciones de banca comercial y no hacer competencia al oligopolio existente en el sistema bancario de nuestro país. Enfatizó que México demanda un gran Banco de Fomento Económico y Social.

La legisladora del Sol Azteca resaltó que éste es el momento para constituir un verdadero fondo para fortalecer el papel del Estado en las inversiones de capital de riesgo y acompañar a salir adelante a miles de empresas que requieren inversiones para sus negocios.

Para ejemplificar las posibilidades que se abren a un país que cuenta con una banca de desarrollo, Brasil recurrió a su Banco Nacional de Desarrollo (BNDES, Banco Nacional de Desenvolvimento Econômico e Social) para financiar la creación de Petrosal, la empresa petrolera con capital 100 por ciento nacional que extrae el hidrocarburo en aguas profundas –lo que aquí se usa como pretexto para llamar al capital privado, pues México “no cuenta con los recursos ni las tecnologías”.

En México las instituciones financieras públicas representan apenas un quince por ciento del sistema bancario, situándose por debajo del promedio latinoamericano de entre veinte y veinticinco por ciento, y muy lejos de Costa Rica, Uruguay, Argentina y Brasil, donde se ubica entre el treinta y el cincuenta por ciento. Todos esos países han crecido a ritmos más altos que México durante la último década.

Ceseñas Chapa puntualizó que la magnitud de cambios que requieren las instituciones bancarias y financieras demanda de los legisladores mayor responsabilidad. Por ello, les propuso convocar a expertos, asociaciones de empresarios, de productores, juristas, funcionarios y autoridades a una discusión nacional que permita una reforma que mejor ayuden al desarrollo del país.

La prueba de que la reforma está completamente orientada a favorecer el oligopolio de la banca comercial está en que no establece ninguna sanción por prácticas abusivas contra las comisiones que los bancos cobran por servicios financieros –las cuales son aún más injustificables considerando que los bancos que operan en México no cobran esas comisiones en los países donde se encuentran sus matrices.

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