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“Un derecho humano no se puede condenar”: Alice Knom

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Valentina Pérez Botero / @vpbotero3_0

(07 de octubre, 2013).- Empieza con un silencio y una afirmación: sí, la lucha de los derechos de las mujeres comparte mucho del camino que están recorriendo los derechos LGBT para ser reconocidos a nivel mundial. Alice Knom, la primera mujer negra en ejercer como abogada en Camerún es, desde hace 10 años, defensora de los derechos de la comunidad gay en uno de los 80 países donde serlo equivale a un castigo de muerte o encarcelamiento.

“¿Cómo le vamos a decir a nuestros hijos que estudian fuera que no pueden volver a casa en Camerún porque hacerlo, de ser gays, equivaldría a condenarlos a la cárcel, porque aquí no hay nadie que defienda sus derechos?” dice pausadamente Knom con cara de incredulidad como si cada vez que se planteara la disyuntiva se reviviera la indignación que sintió hace 10 años cuando empezó su ONG “Asociación por la Defensa de la Homosexualidad”.

Alice Knom - Foto: Valentina Pérez Botero
Alice Knom – Foto: Valentina Pérez Botero

Amnistía Internacional (AI) realizó un estudio especial sobre los derechos LGBT en el continente africano que tituló “La criminalización del amor” –publicado en 2013. AI especifica que en Camerún se realizan detenciones arbitrarias de gays a través de denuncias, sin pruebas, y que incluso se permiten exámenes médicos ultrajantes para corroborarlo.

Aunque Camerún fue una colonia francesa y Francia descriminalizó la homosexualidad en 1791, impuso leyes en sus posesiones africanas contra la sodomía. Las  disposiciones que hoy criminalizan a la comunidad LGBT en el código penal camerunés (artículo 347bis) provienen de esa herencia.

La Asociación de Knom ha documentado, desde 2005, el arresto de 51 personas pertenecientes a la comunidad LGBT y en Alice perdura la cara de indignación; al ser abogada, entiende que la constitución de Camerún inicia con la declaración mundial de derechos humanos, lo que implica la defensa del ser humano –sin importar su orientación sexual– y el compromiso de salvaguardar su vida privada. “No se puede poner un derecho humano en la cárcel. Para que alguien pueda ser procesado por tener relaciones sexuales con alguien de su mismo sexo, el Estado primero tuvo que haber quebrantado el derecho a la vida privada para condenarlo. Es un delito imposible de probar”.

No es una opción. “Un derecho humano no se puede condenar, se debe defender” concluye Alice. No tiene sentido.

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