Alejandro Pintamalli / Radio Nederland (RNW)
En el caso de Lucero, la joven mexicana que fue salvajemente golpeada por un conocido por negarse a tener relaciones sexuales con él, la frase “ todo cae por su propio peso”, no se puede aplicar.
(09 de septiembre, 2013).- Si bien es cierto que la Procuraduría de Justicia del Estado apeló el lunes la resolución de una jueza que dejó libre al agresor, esta buena noticia se explica solo por la tenacidad de esta joven de 18 años, por la fortaleza de su padre, Fermín Salcedo y por las miles de firmas y campañas que circularon por las redes sociales para exigir justicia.
“En Guanajuato nunca se ha visto que una persona denuncie su caso públicamente porque hay mucho miedo al qué dirán”, aclara Lucero en El Toque de RNW. ¿Explica esa “circunstancia” la incompetencia del Ministerio Público, como denuncia la joven, cuando desestimó la demanda de intento de violación y homicidio para imputar, con puño y letra de la jueza Paulina Medina Manzado, los delitos de lesiones y abuso erótico sexual?
Antes de conocerse la apelación, Lucero estaba decidida: “Buscamos impugnar la decisión de la jueza porque lo más que le correspondería al agresor serían cuatro años de prisión, en cambio, por el delito de tentativa de homicidio la pena de cárcel es de 25 años”.
Lucero recuerda que “la actitud de esta persona era completamente fuera de sí” y que su intención era matarla. Se salvó porque en un descuido le clavó las uñas en los ojos. El hombre montó en su coche pero no llegó lejos, porque se estrelló pocos metros después.
Pero la pesadilla no concluyó ahí. Como relata su padre, Fermín Salcedo, en Change.org, Miguel Ángel Jasso, el agresor, fue ingresado en el mismo hospital a dos camillas de distancia de Lucero: “No había seguridad, no había guardias, no había custodios. Mi hija estaba a unos pasos de la persona que unas horas antes había intentado matarla”.
Fue el comienzo de la lucha y de hacerle frente a “una sociedad patriarcal y retrógrada”, como revela Lucero: “Cuando publiqué mi primer texto y subí las fotos en las redes sociales, no lo hacía para denunciar mi caso, lo hacía para denunciar la misoginia que existe en Guanajuato y la sociedad de la que somos víctimas todas las mujeres a diario”.
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