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Somos las más violentadas de las violentadas: mujeres indígenas (VIDEOS)

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(13 de octubre, 2013).- “Ofende que sólo cuando suceden atrocidades en los pueblos indígenas o con sus integrantes demos como sociedad el grito en el cielo, incluidos los medios de comunicación. ¿Qué nos hace falta para hacer permanente nuestra mirada  a los pueblos indígenas de México?”, fueron las palabras de Mardonio Carballo, un trabajador de la palabra –como él mismo se autodefine–, poeta e indígena.

El pasado 6 de octubre, Susana Hernández, indígena tzotzil de la localidad de Cruztón, Chamula, falleció debido a una negligencia médica en el Hospital de la Mujer del Instituto de Salud en San Cristóbal de las Casas.

Un día antes fue internada en trabajo de parto y la sometieron a cesárea en la madrugada. En esta misma intervención quirúrgica le extirparon de una piedra de la vesícula biliar y le ligaron las trompas de Falopio. De estos procedimientos no se le informó a la familia y por lo tanto los médicos no tenían consentimiento para realizarlos.

Después de lo ocurrido, el nosocomio presentó una autorización de Susana donde ella consentía las intervenciones. Este documento estaba signado con una huella digital de la difunta, a pesar de que ella sabía leer y escribir.

Hace un mes, el 7 de septiembre, una mujer dio a luz en el piso del Hospital de la Mujer del municipio de Tehuacán, Puebla, después de esperar entre media hora y una hora a que la atendieran. Al no recibir respuesta, su cuerpo empezó con los trabajos de parto naturales, ahí, en el piso.

El argumento del hospital fue que no tienen personal suficiente y no se dan abasto entre tanta gente que acude a atenderse. Actualmente las averiguaciones están en curso para deslindar responsabilidades.

Este hecho nos remite a otro caso reciente: Irma López Aurelio, indígena mazateca, tuvo que dar a luz en el jardín de un centro de salud de Oaxaca por la negligencia del personal médico, apenas el 3 de octubre.

Además, su expediente fue quemado y ella amenazada después de la denuncia de tal hecho inhumano. Aunado a esto, Irma tuvo que pagar los servicios post parto que le brindaron luego de parir en el patio de la clínica en Jalapa de Díaz.

En México existen 5 millones 200 mil indígenas, que es la población donde se presentan los mayores índices de pobreza, analfabetismo, muerte materna, enfermedades de trasmisión sexual y asesinatos de mujeres, según un documento elaborado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo.

Entre las condiciones socioeconómicas que caracterizan al total de la población indígena de México, se puede encontrar que sólo el 64 por ciento cuenta con agua entubada, el 83.1 por ciento con servicios de electricidad, el 43.7 por ciento con piso de tierra en su vivienda y el  62.4  por ciento aún cocina con leña.

Por otro lado, el Comité de Seguimiento de la Alianza de Mujeres Indígenas de México y Centroamérica revela que de cada 100 mujeres víctimas de trata en el país, 70 son indígenas, es decir, el 70 por ciento.

Mardonio Carballo hace un reclamo general sobre la continuidad del eco o la continuidad de las ondas en los hechos cotidianos de discriminación y violación de los derechos humanos fundamentales que sufren los pueblos indígenas actualmente a lo largo de toda la República.

“Ofende también que sigan sucediendo”, dice Mardonio, luego de hacer un recuento de lo ocurrido con estas tres mujeres en los últimos dos meses. No obstante, estas tres mujeres contaron con la difusión de sus casos en las redes sociales, pero… ¿qué pasa con aquellas que no lo pueden denunciar? ¿Cuántos millones de mujeres se tienen que enfrentar a tratos de esta naturaleza de manera cotidiana?

Ésas son preguntas que por el momento quedan sin respuesta, y tal vez pasen muchos años más para que eso suceda.

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