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La memoria arde: Ningún amparo borrará el racismo de Lorenzo Córdova

Lorenzo Córdova se burló de una voz indígena y el hecho no quedó encerrado en un audio. Hoy suplica a la Corte que borre su nombre de los libros, pero la memoria arde: no se borra y no se calla.

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Lorenzo Córdova, exconsejero presidente del Instituto Nacional Electoral (INE), no quiere que la nueva generación de niñas y niños mexicanos recuerde su burla racista hacia los pueblos indígenas. Quiere que su nombre desaparezca de los Libros de Texto Gratuitos y con él, la memoria de un episodio que expuso la arrogancia de un funcionario público que debería haber representado a toda la ciudadanía, sin distinción.

Audio que exhibe el racismo

En 2015, Córdova fue exhibido en una grabación donde “imitaba” y se burlaba de la forma de hablar de un líder indígena que acudió al entonces IFE (hoy INE) a dialogar. “Yo jefe gran nación chichimeca…”, decía entre carcajadas, sintiéndose intocable tras las paredes del poder. Esa frase, que muchos pueblos originarios no olvidan, quedó registrada como ejemplo de racismo institucional y hoy aparece en el libro “Proyectos Comunitarios” para sexto de primaria.

Su exigencia ante la corte

Pero a Córdova no le gusta que se le recuerde así. Por eso llevó su exigencia hasta la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN): quiere que la SEP elimine su nombre y frene la distribución del libro. Argumenta que “se vulnera su honor”, su reputación y que se usó una grabación “ilícita”. ¿Honor?

Lo que no dice es que lo ilícito fue burlarse del México profundo mientras ocupaba uno de los cargos más importantes para la democracia. Y lo más irónico: hoy defiende su “derecho al honor” con uñas y dientes, como si la ofensa pública no hubiera existido.

Esta semana, la Segunda Sala de la Corte discutió su amparo y el caso quedó empatado: dos ministros quieren darle la razón, dos ministras dicen que la niñez mexicana tiene derecho a saber que el racismo existe, se ejerce desde el poder y debe ser nombrado para no repetirse. El desempate se resolverá, probablemente, en agosto.

¿Quién es Lorenzo Córdova? Privilegios y otras polémicas

Mientras tanto, conviene recordar quién es Lorenzo Córdova: hijo del historiador Arnaldo Córdova, formado en círculos de élite académica y política, protegido por redes de poder que le aseguraron una carrera cómoda en la burocracia electoral. Un hombre blanco, privilegiado, que en lugar de asumir su error prefiere borrarlo de la memoria colectiva.

No es el único episodio polémico de su trayectoria. En el año 2000, cuando se desempeñaba en el extinto IFE, recibió un “bono matrimonial” por casi 40 mil pesos, dinero público destinado a financiar su boda, mientras concluía su doctorado. Décadas después, como presidente del INE, defendió privilegios de la alta burocracia electoral y descalificó intentos de reforma que buscaban transparentar y reducir costos.

Víctima después de reírse

Córdova se escuda ahora en que la grabación fue filtrada ilegalmente. Pero ese audio permitió escuchar lo que se dice a puerta cerrada sobre las comunidades indígenas, lo que se piensa de quienes tienen otra forma de hablar, de vestir, de vivir. Y lo que confirma que el racismo no es solo un mal chiste: es una estructura de poder.

Su estrategia es victimizarse: pide respeto a su “presunción de inocencia”, como si reírse de un pueblo originario fuera un crimen pendiente de comprobar. No lo es. Es racismo, punto. Y no se borra con amparos ni censurando libros. Se combate reconociéndolo y reparándolo.

Pero no. Lo más fácil es encargar a costosos abogados la misión de desaparecer una frase de una página de un libro, como si así pudiera desaparecer también el recuerdo colectivo.

Memoria histórica

En México se ha intentado borrar la memoria de los pueblos originarios desde la colonia. Se disfrazó con la idea de “mestizaje” para justificar la desigualdad, la explotación y la burla. Hoy, cuando se da un paso mínimo para mostrar a los niños y niñas que ese racismo existe, y que hay nombres y apellidos detrás, surgen los poderosos a defender su honra blanca y a buscar callar la historia.

Córdova no se disculpó como debió. Y si lo hizo, su disculpa nunca estuvo a la altura del daño. Hoy busca censurar un libro público para protegerse a sí mismo, no a la niñez mexicana.

Si este episodio termina en la eliminación de su nombre, no solo perderán los estudiantes; perderemos todos. Aunque la memoria colectiva, jamás podrá censurarse.

“#LadyRacista” de la Condesa, agrede verbalmente a elemento de la SCC

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