La Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) de México ha sido contundente: el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum no permitirá la participación de las fuerzas armadas de Estados Unidos en operaciones dentro del territorio mexicano. Esta declaración surge como respuesta a los comentarios del embajador estadounidense, Ronald Johnson, quien había hecho un llamado a construir un “frente inquebrantable” para combatir a los cárteles.

Lo que detonó la controversia
La polémica inició después de que se revelara una orden ejecutiva firmada por el presidente Donald Trump que, según informes, autoriza el uso de fuerzas militares estadounidenses contra cárteles en América Latina. Aunque el embajador Johnson aclaró que esta medida no implica una acción unilateral y que se buscaría la coordinación con México, la SRE se apresuró a dejar clara su postura.
En un comunicado, la Cancillería mexicana enfatizó que la colaboración bilateral en materia de seguridad debe regirse bajo principios de confianza mutua, responsabilidad compartida, igualdad soberana y, sobre todo, respeto a la integridad territorial.
La postura de México: soberanía primero
El gobierno mexicano reiteró que la responsabilidad de combatir la violencia y la inseguridad recae en cada país. “Cada quien debe trabajar en su país para atender las causas que provocan las adicciones y la violencia derivada del tráfico ilegal de drogas y armas”, señaló la SRE.
La dependencia subrayó que la Estrategia Nacional de Seguridad de México se enfoca en atender las causas estructurales que propician la violencia y en buscar una “paz con justicia”. Para México, la mejor herramienta para enfrentar el problema del crimen organizado es el diálogo y la coordinación binacional, siempre bajo el respeto a las leyes y la soberanía de cada nación.
La SRE fue tajante al declarar: “México no aceptaría la participación de fuerzas militares estadounidenses en nuestro territorio”. Esto deja claro que cualquier acción contra el crimen organizado en el país será ejecutada por las autoridades mexicanas, sin la presencia de militares extranjeros. Ambas naciones han estado trabajando en un nuevo acuerdo de seguridad, y la postura de México deja claro que la soberanía será un pilar fundamental en las negociaciones

Reacciones en el país y el camino a seguir
Las declaraciones del gobierno de Trump y la respuesta de la SRE generaron una ola de reacciones entre los políticos mexicanos. Ricardo Monreal, coordinador de Morena, advirtió que una intervención sin la autorización del Estado mexicano sería una “injerencia” que provocaría una crisis diplomática. El diputado panista Federico Döring y el senador de Movimiento Ciudadano, Clemente Castañeda, también exigieron a la SRE que envíe una nota diplomática para acotar los alcances de la orden de Trump y que se aclaren los acuerdos de seguridad.
La SRE ha dejado claro que la mejor vía para combatir el tráfico de drogas y armas es el diálogo y la coordinación binacional, sin subordinación. El gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum ha reafirmado su compromiso con su propia Estrategia Nacional de Seguridad, que busca atender las causas de la violencia, y ha dejado claro que la cooperación con Estados Unidos continuará, pero siempre en un marco de pleno respeto a la soberanía de ambos países.


