Washington – La deuda nacional de Estados Unidos ha alcanzado un hito preocupante, superando la marca de los $37 billones de dólares. Esta cifra, anunciada en un informe del Departamento del Tesoro, destaca el rápido y alarmante aumento de las finanzas de la mayor economía del mundo, una situación que, según expertos, ejerce una gran presión sobre los contribuyentes.

El problema no es nuevo, pero el ritmo al que crece la deuda sí lo es. Proyecciones de hace unos años indicaban que este nivel de endeudamiento no se alcanzaría hasta después del año 2030, pero la pandemia de COVID-19 y las políticas de gasto posteriores de las administraciones de Donald Trump y Joe Biden han acelerado el proceso. Además, la reciente legislación de recortes de impuestos y gasto, impulsada por los republicanos y firmada por Trump, sumará otros $4.1 billones a la deuda en la próxima década.
Las consecuencias de la deuda para el ciudadano común
El constante aumento de la deuda no es solo un problema de números. Tiene un impacto directo en la vida de los estadounidenses. Según la Oficina de Rendición de Cuentas del Gobierno (GAO), una deuda elevada significa:
- Mayores costos de financiamiento: Préstamos para hipotecas, autos y otros bienes se vuelven más caros.
- Menores salarios: Las empresas tienen menos dinero para invertir, lo que afecta el crecimiento y los sueldos de los trabajadores.
- Bienes y servicios más caros: Los precios suben, impactando directamente en el poder adquisitivo de las familias.

Michael Peterson, de la Fundación Peter G. Peterson, advirtió que el país está añadiendo un billón de dólares a la deuda cada cinco meses, una velocidad que duplica la tasa promedio de los últimos 25 años. Este ritmo de crecimiento sin precedentes ha llevado a Maya MacGuineas, presidenta del Comité para un Presupuesto Federal Responsable, a pedir a los legisladores que actúen rápidamente para frenar el problema.
El nivel actual de endeudamiento, que equivale a alrededor del 123% del PIB, es comparable al que se registró justo después de la Segunda Guerra Mundial, una situación inusual dado que la economía se encuentra en una fase de expansión y relativa paz.


