Rodrigo Rojo / @eneas
(24 de octubre, 2013).- Durante el foro sobre el Derecho Humano a la alimentación, organizado por Miguel Concha en el Centro Universitario Cultural, el investigador y epidemiólogo del Instituto Nacional de Nutrición,Abelardo Ávila pintó un escenario alarmante de la situación alimentaria en los niños y una actitud plenamente criminal de parte del Estado.

Entre los datos estadísticos duros que ofrece, menciona que -en México- millón y medio de niños padecen de desnutrición, y la mayor parte de ellos son indígenas. Se centró en el caso de 3 niños de diferentes etnias cuya desnutrición avanzada hizo que las autoridades sanitarias y los doctores los declararán “más allá de toda esperanza” y recomendaron que mejor “se les dejará morir”. Los tres casos fueron atendidos por el equipo del doctor Abelardo y ahora son niños que no solamente eludieron la muerte sino que se encuentran perfectamente sanos y restablecidos.
Para el especialista, esto demuestra que México ha equivocado durante 30 años los programas contra la desnutrición, que han sido suplantados por estrategias publicitarias y demagógicas. Con los datos que cuenta, puede afirmar que, si se hubiesen aplicado políticas que reconocieran el pleno derecho a la alimentación, se hubiesen podido salvar las vidas de 1 millón 300 mil niños en los últimos 30 años.
Esta no es sólo una política mal lograda, es una actitud criminal del Estado. Son violaciones claras a los derechos humanos por la inacción del gobierno. El doctor, al soltar esta cifra tan terrible, de hecho, exclamó que el Estado debería pedir perdón y reparar los daños. Pero, en su lugar, debido a la continuación del programa insuficiente de la Cruzada contra el hambre, este año probablemente mueran 10 mil niños más.
Pero el panorama es aún peor.
Según los datos con los que cuenta el epidemiólogo, existe un ambiente obesogénico que provoca que los niños en México sean desnutridos los primeros 2 años y después sean insertados en un ambiente que les provoca obesidad. El daño metabólico que reciben, producto de estos cambios, es brutal y, en su mayor parte, es causado en la escuelas, a las que el doctor define como”fábricas de obesidad” que no escapan a una industria de alimentos chatarra que suman 100 mil millones de dólares al año. De hecho, los datos que arrojan las investigaciones de Abelardo indican que el 60% de los niños obesos en sexto grado de primaria ya presentan algunos síntomas relacionados con la diabetes.
Todos estos números serán profundizados con una Cruzada contra el hambre que, supuestamente, debería de garantizar el derecho a la alimentación pero que se ha convertido en un pacto con las industrias de la comida chatarra.
El doctor cerró su ponencia con un ejemplo devastador: Zinacantán, Chiapas, donde comenzó la Cruzada, está lleno de refrigeradores de refrescos, en cada cuadra se puede encontrar uno. Ahí el refresco se vende a 4 pesos, la mitad de lo que se vende en otros lados.
Los niños y las madres ya presentan síntomas de gordura y enfermedades relacionadas. Para las empresas estos niveles de venta son muy redituables pues los refrigeradores no pagan electricidad y el régimen de consolidación fiscal hace que puedan deducir impuestos. “Esto hace que nosotros, con nuestros impuestos, estemos subsidiando directamente situaciones como éstas”, sentencia el doctor y el silencio se extiende entre quienes escuchamos su conferencia.




