Petróleos Mexicanos (Pemex) acelera el paso y perfila un movimiento histórico: la operación de 21 contratos mixtos con capital privado para el desarrollo de campos petroleros en tierra, aguas someras y profundas. El anuncio se enmarca en el Primer Informe de Gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum, donde se destacó la firma de los primeros 11 acuerdos.
Según la empresa, el proceso avanza a marchas forzadas:
“Actualmente, Pemex avanza en la formalización de un segundo grupo de asignaciones bajo este mismo esquema, cuyo cierre está previsto antes de finalizar el año”, detalla el documento oficial.
Sin embargo, aún no se ha revelado qué campos ya fueron adjudicados.
El reto de las alianzas
Estos contratos mixtos permitirán a la petrolera nacional recargarse en el capital privado y compartir riesgos con empresas que cuenten con experiencia en la explotación de hidrocarburos en zonas de difícil acceso. El listado incluye nombres estratégicos: Tlatitok-Sejkan, Kayab-Pit-Utsil, Xikin, Ayatsil, Pánuco, Agua Fría, Tamaulipas Constituciones, Exploratus, Cratos y Nobilis-Maximino, entre otros.
Los especialistas, sin embargo, advierten que el desafío no es menor. Juan Acra, presidente del Consejo Mexicano de la Energía (Comener), recordó que Pemex mantiene adeudos con contratistas de procesos anteriores:
“La preocupación principal es la calidad y capacidad de los contratistas que decidan participar. Ya vivimos los ‘Contratos Incentivados’ de 2008, que terminaron en deudas millonarias y conflictos con empresas sin experiencia”.
Licitaciones discretas y exigencias técnicas
Aunque oficialmente no se ha hablado de convocatorias abiertas, analistas del sector señalan que los procesos actuales parecen realizarse mediante invitación directa. Para Ramsés Pech, experto en energía, la clave estará en la transparencia de la información:
“Primero se tienen que cubrir costos y después generar ganancias, y eso solo se logra con diseños súper meticulosos”.
Pemex, por su parte, asegura que los ingresos de estos contratos estarán sujetos a reglas claras: primero cubrir las obligaciones fiscales, después la recuperación de costos con un límite de 30%, y garantizar a la empresa estatal un mínimo de 40% de participación en cada convenio.
Un viraje estratégico
Dentro del Plan Estratégico 2025-2030, Pemex perfila este esquema como la vía para maximizar recursos en todas las geologías y blindar su papel en la producción de crudo. La apuesta, aunque riesgosa, coloca a México en una nueva etapa de exploración y explotación con participación privada, mientras el reloj corre para cerrar los contratos antes de diciembre.


