En la mañanera del pueblo de este jueves 11 de septiembre, encabezada por la presidenta Claudia Sheinbaum, el tema de la salud volvió a ocupar los reflectores. La pregunta fue directa: ¿cómo fortalecer la cultura de donación de órganos en un país donde miles de mexicanos dependen de un trasplante para sobrevivir?
La respuesta vino de Zoé Robledo, titular del IMSS, quien no dejó espacio a la duda:
“El tratamiento definitivo para la insuficiencia renal es el trasplante de riñón”.
Y para llegar ahí, México necesita dos cosas: más hospitales con programas de procuración de órganos y más capacidad instalada para realizar trasplantes.
El dato que refleja esperanza
El año pasado, sólo en el IMSS se realizaron mil 500 trasplantes renales. Una cifra que muestra avance, pero que refuerza la necesidad de la donación.
“Cada vez más se hacen trasplantes en segundos niveles de atención y no sólo en hospitales de alta especialidad”, explicó Robledo
Destacó que el reto no es de infraestructura monumental, sino de capacitación y personal médico que esté listo cuando surge una oportunidad de donación.
La meta, insistió, es que en todo el país, desde hospitales regionales hasta institutos nacionales, se pueda acceder al mismo servicio de trasplante, sin importar dónde viva el paciente.
La cultura que falta
El funcionario reconoció que México cuenta con el registro del Senatra, donde cualquier persona puede manifestar su voluntad de donar órganos. Sin embargo, aún persisten trabas legales y familiares que impiden concretar esas voluntades.
“Aunque una persona exprese su deseo, a veces un familiar puede oponerse, y eso frena un proceso que podría salvar varias vidas”, advirtió.
La cultura de la donación todavía es limitada. Casos como el de un joven en Hidalgo que, tras perder la vida, logró donar cinco órganos —córneas, hígado, corazón y riñones— son muestra de lo que significa “salvar vidas después de la vida”. Cada donación multiorgánica puede cambiar la historia de hasta media decena de pacientes.
Una discusión nacional pendiente
Para Zoé Robledo, se trata de abrir un debate público y permanente.
“Creemos que ahí se debe abrir una gran discusión sobre la necesidad de tener una mayor cultura de donación”, dijo con firmeza.
La estrategia del sector salud ya contempla ampliar los programas de procuración y trasplante en más hospitales, reforzar los equipos médicos y generar campañas para sensibilizar a la sociedad. Porque detrás de cada decisión de donar, late la posibilidad de dar continuidad a otras vidas.
Con una cifra de mil 500 trasplantes renales en un solo año, México da señales de avance. Pero el verdadero desafío no sólo está en los quirófanos, sino en las conciencias: construir una cultura que entienda que la muerte también puede convertirse en oportunidad de vida para otros.


