La política mexicana amaneció con un nuevo ingrediente que promete polémica: el “McPAN”, como lo bautizó con sarcasmo la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo al hablar de los planes de alianza del Partido Acción Nacional (PAN) rumbo al 2027.
Desde su conferencia, la mandataria no se guardó nada y lanzó un dardo directo:
“Imagínense el cártel inmobiliario, o sea, ¿quién se quiere aliar con el cártel inmobiliario?, digo, mi opinión personal”.
Así lo expresó, en clara alusión a los escándalos de corrupción que golpean a panistas de la capital, señalados por manipulación en permisos y favores con desarrollos inmobiliarios.
Un “combo” electoral
El PAN busca darle un giro a su estrategia electoral y se habla de una posible alianza con Movimiento Ciudadano (MC), dejando en pausa al PRI. Para Sheinbaum, ese cambio huele más a reciclaje que a innovación.
“Dice el PAN que va a poner en pausa su alianza con el PRI. Dicen por ahí también que más bien van a recuperar su alianza del 2018, cuál fue su alianza de 2018, ¿quién postuló a Anaya? Que van a recuperar esa alianza, va a ser MC PAN, ¿y el PRI?”, ironizó.
Con estas palabras, la presidenta recordó la candidatura de Ricardo Anaya, aquel intento fallido de 2018 que unió al blanquiazul con Movimiento Ciudadano. Anaya, por cierto, pasó seis años fuera del país y reapareció con fuero a través de un escaño plurinominal, un hecho que Sheinbaum no dejó pasar.
El mote del “cártel inmobiliario”
No fue la primera vez que la presidenta usó la etiqueta de “cártel inmobiliario” para referirse al PAN. El término se instaló en el debate público tras múltiples señalamientos de corrupción en torno a inmuebles en la Ciudad de México.
Al líder panista Jorge Romero, incluso, lo ha calificado como “jefe del cártel inmobiliario”, dejando claro que el mote no es una ocurrencia aislada, sino parte de una narrativa que asocia directamente al partido con prácticas de corrupción urbana.
El sello de Sheinbaum
Con estas declaraciones, Sheinbaum evidencia la forma en que las alianzas opositoras se “quitan las máscaras”. Con su propio estilo, la mandataria le impregna un toque de humor ácido y un apodo que promete quedarse en la arena política: el “McPAN con cártel inmobiliario incluido”.


